La quema de libros de 1933 – Un día lúgubre

Publicado en Coordenadas el miércoles 21, diciembre, 2016

1933 se convirtió en un desdeñable año para la literatura cuando en un día cualquiera, un 10 de mayo, el conjunto de asociaciones estudiantiles de Alemania (en la que no sólo participaban jóvenes con amor ferviente al nacionalismo, sino también diversos profesores y figuras de más autoridad dentro del partido Nazi) incendiaron y destruyeron miles de libros que consideraban contrarios a las ideologías que perseguían, o creados por autores cuyos ideales eran considerados peligrosos o por los que se los había exiliado. La quema de libros de 1933 pasó a ser un día decadente en la historia, obviamente dentro de un contexto social y político mucho más grave.

La medida fue denominada “La acción en contra del espíritu contrario a los alemanes”. Todo este movimiento que desencadenó la triste quema de libros de 1933 empezó un tiempo antes, cuando el partido nazi se hace con poder e influencia en Alemania, y se inicia una “cacería” hacia los autores que pudieran tener algún tipo de ideal marxista, o simplemente un origen judío, o meros pensadores que no compartían la mecánica de trabajo.

La acción en contra del espíritu contrario a los alemanes tenía una duración estipulada de un mes, guiada sobre todo por Hans Karl Leistritz, uno de los mentores principales del atroz movimiento. Es sabido que parte de la misma estaba influenciada por una gran destrucción literaria que se hizo en el año 1817, como un reflejo hacia la ruptura de la cultura judía. Todo este movimiento significó mucho más que una simple quema de libros, sino que representó la llegada de dicho pensamiento a los centros principales educativos, a las universidades, y la infiltración de los ideales nacionalistas en dicho sistema.

quema-1-300x227

Lejos de ser el único ejemplo, y más cercano a nosotros, Argentina tuvo su marca negra de dicha atrocidad cuando, según lo publicado en el “Diario La Opinión” del 30 de abril de 1976, “Luciano Benjamín Menéndez, uno de los jefes del ejército, dio la orden de destrucción y quema de libros de muchos de los más importantes autores latinoamericanos, como Galeano, Vargas Llosa, Cortázar, García Márquez, por considerarlos “Documentación perniciosa que afecta el intelecto”. Es importante destacar que, ya en el año 1943, se había realizado en dicho país una quema de libros de ideal comunista.

Existen muchos otros antecedentes de quema de libros en la historia, donde la motivación principal suele ser siempre el ideal contrario, la posibilidad de expresarlo, no limitándose muchas veces a la destrucción del honorable libro, sino también expandiéndose al asesinato de sus autores.

 

quema-de-libros-en-la-historia-300x211

 

Podemos mencionar por ejemplo lo sucedido en China en el año 212 a.C, donde no sólo se produjo la destrucción literaria, sino que quien contrariara la orden, era enterrado vivo. Famosa es la quema de libros en la Biblioteca de Alejandría, mitológica y legendaria pérdida de material. Más cerca de nuestra era ocurrió la llamada “Hoguera de Vanidades”, ocurrida en la hermosa ciudad de Florencia, en el siglo XV, donde no sólo se destruyó libros sino también invaluables objetos de arte. No podemos excluir a España donde han aparecido un par de episodios de quemas de libros, uno en el siglo XVI donde se arremetió contra los libros de escritura árabe, y otro en 1979, en Valencia.

Incluso en la actualidad, el Estado Islámico realizó la quema de más de 8000 libros en el año 2015.

Evidentemente estamos lejos de superar dichos sucesos, no parecemos aprender del pasado, ni superar la barbarie. Sólo queda pedir por bregar por la libertad de pensamiento, y defenderla, así como defender los escritos y publicaciones realizadas en todo el mundo, ya que son parte de nuestra historia y nos definen como personas.

 

Vía http://laplumayellibro.com/