Leicester, el equipo de futbol que derrumba mitos en Inglaterra

Publicado en Coordenadas el Martes 12, Abril, 2016

Sobre la ciudad medieval de Leicester no hay mucha historia que contar, salvo que allí murió el controvertido cardenal Thomas Wolsey, rival de la poderosa dinastía Tudor. Por ello, la ciudad no tenía mucho que presumir, y mucho menos su equipo de futbol, el cual en su palmarés sólo contaba con dos campeonatos en la Segunda División inglesa: en 1908 y el ascenso a la Premier Ligue de 2015.

El club nació de la mano de un grupo de ex estudiantes de la Wyggeston School, allá por 1884, y no pasó de ser un cuadro de barrio, que disputaba memorables luchas deportivas contra otros equipos marginales de los suburbios de las grandes ligas.

Sin embargo, la suerte del Leicester City Football Club, conocido también por su apodo The Foxes (los Zorros), cambió el año pasado, cuando se propusieron mantenerse en la Premier Ligue a costa de lo que fuera. Para lograrlo, contrataron a Claudio Ranieri, quien venía de experimentar una dolorosa derrota del seleccionado de Grecia contra Islas Feroe.

Ranieri arribó a un Leicester que se defendía con las uñas para no descender, pero que ya había asestado sendos campanazos al derrotar a gigantes como el Totenham o el Chelsea. El actual líder de la liga británica, es la mejor expresión de la actitud inglesa: duros, contestatarios y tenaces.

Para integrar un equipo aguerrido, el director técnico casi casi hecho mano de los pubs y de las fábricas, que pululan en la industriosa ciudad. De allí sacó casi del retiro a Jamie Vardy, quien tras un subterráneo paso por el Fleetwood Town de la tercera división inglesa, optó por un prematuro retiro, para meterse a trabajar en una fábrica metalúrgica. El actual goleador de una de las ligas más competitivas del planeta, había pisado la cárcel en varias ocasiones, derivado de su perfil aguerrido. Tras varios pleitos en los pubs locales, le impusieron una tobillera electrónica para estar controlado por la justicia.

El equipo, que está a tres victorias de levantar el disco del campeonato británico, está integrado por sujetos marginales que bien podrían formar parte del Suicide Squad (Escuadrón Suicida):

Danny Simpson, el lateral del equipo, fue descartado por el Manchester United, que lo acabó cediendo a un equipo de segunda división belga, antes de darle el pasaporte. También lo llegó a rechazar el Newcastle, que hoy por hoy es el penúltimo equipo en la Premier League.

Marc Albrighton no lo quiso el Aston Villa, escuadra que está en la cola de la liga premier. El mal temperamento del alemán Robert Huth, lo excluyó del Chelsea. Danny Drinkwater, el único seleccionado ingles del Leicester, sufrió una rotación de varios equipos antes de arribar a los Zorros.

La misma historia llevó el portero Kasper Peter Schmeichel; también los noveles Riyad Mahrez y N’Golo Kanté, jugaban hasta hace poco en la cuarta división francesa.

A sólo cinco fechas del final del torneo y con una buena ventaja sobre el Tottenham, Leicester ve de cerca la posibilidad de consagrarse por primera vez en su historia campeón de la Premier League. Con la hazaña a la vista, el técnico publicó en The Players Tribune una carta en la que cuenta los secretos de su equipo para alcanzar este presente inolvidable.

“Nosotros no soñamos”

Recuerdo mi primera reunión con el presidente, cuando llegué en verano al Leicester City. Se sentó conmigo y me dijo: “Claudio, este es un año muy importante para el club. Es muy importante para nosotros seguir en la Premier League. Tenemos que salvarnos”.

Mi respuesta fue: “Desde luego. Trabajaremos duro en los entrenamientos y trataremos de lograrlo”.

Cuarenta puntos. Ese era el objetivo. Ese era el total que necesitábamos para seguir en primera división para regalar a los aficionados otra temporada en la Premier League.

En aquel entonces, no podía ni soñar que abriría el periódico el 4 de abril y vería al Leicester en la cima de la clasificación con 69 puntos. El mismo día del año pasado, el club estaba último.

Increíble.

Tengo 64 años, así que no salgo mucho. Mi esposa lleva cuarenta años conmigo, así que en mis días libres, intento estar con ella. Salimos al lago que está junto a nuestra casa o, si nos sentimos con ganas, vemos una película. Pero últimamente, no he podido aislarme del ruido que llega de todo el mundo. Es imposible ignorarlo. He oído que incluso tenemos nuevos aficionados en América.

Tengo un mensaje para ustedes: bienvenidos al club. Nos complace teneros con nosotros. Quiero que disfruten con la forma en que jugamos a fútbol y quiero que amen a mis jugadores porque su recorrido es increíble.

A estas alturas, quizás haya oído sus nombres. Jugadores que fueron considerados demasiado bajos o demasiado lentos para otros grandes clubes. N’Golo Kanté. Jamie Vardy. Wes Morgan. Danny Drinkwater. Riyad Mahrez. Cuando dirigí mi primer entrenamiento y vi la calidad de estos jugadores, supe lo buenos que podían llegar a ser.

Sabía que teníamos una oportunidad de sobrevivir en la Premier League.

Jamie Vardy, por ejemplo. No es un futbolista. Es un caballo fantástico. Necesita sentirse libre cuando está sobre el césped. Le digo: “Eres libre de moverte como quieras pero debes ayudarnos cuando perdemos el balón. Es todo lo que te pido. Si empiezas a presionar al rival, todos tus compañeros te seguirán”.

Antes de jugar el primer partido de la temporada, le dije a los jugadores: “Quiero que jueguen por sus  compañeros. Somos un equipo pequeño, así que tenemos que luchar con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma. No me importa el nombre del rival. Todo lo que quiero es que luchen. Si son mejores que nosotros, bueno, felicidades. Pero tienen que demostrarnos que son mejores”.

Desde el primer día, hubo una electricidad fantástica en Leicester. Comienza con el presidente y llega hasta los jugadores, el personal y los aficionados. Es increíble lo que sentí. En el King Power Stadium, había una energía alucinante.

¿Los aficionados solo cantan cuando tenemos el balón? Oh, no, no, no. Cuando estamos bajo presión, los aficionados comprenden nuestro dolor y cantan al máximo. Comprenden la complejidad del juego y cuando los jugadores están sufriendo. Están muy, muy cerca de nosotros.

Comenzamos la temporada muy bien. Pero nuestro objetivo, lo repito, era salvar al club del descenso. Los primeros nueve partidos estábamos ganando pero concedíamos demasiados goles. Teníamos que marcar dos o tres goles para ganar cada partido. Me preocupaba mucho.

Antes de cada partido, les decía: “Vamos, chicos, vamos. Hoy dejamos la portería a cero”.

Pero nada. Intenté motivarles de todas las formas.

Así que, finalmente, antes del partido contra el Crystal Palace, dije: “Vamos, chicos, vamos. Si mantenemos la portería a cero, los invito a pizza”.

Claudio Ranieri.