‘A ghost story’: el fantasma y sus fantasmas

Publicado en Cultura el Lunes 6, Noviembre, 2017

Posiblemente, se trata de la película más inclasificable y desconcertante del año, de los últimos años. De primeras, descoloca, mostrando con un ritmo lentísmo el día a día de una pareja tan parca en palabras como en actos. Luego, cuando el personaje masculino muere y se convierte en un fantasma a la vieja usanza (con sabána y dos agujeros para los ojos), genera cierta sensación de tomadura de pelo, que da paso a la irritación con un plano fijo de diez minutos que retrata el dolor de la mujer mientras devora con ansia una tarta.

Y, a partir de aquí, como por arte de magia, con una serie de vuelos pindáricos a través del tiempo y del espacio en los que el espectro se reencuentra con sus propios fantasmas y aprende a asumir la pérdida, el dolor, la angustia… la vida misma, todo se viene imparablemente arriba. Que nadie se confunda: a pesar de su título, no es una película de terror, sino un melodrama filosófico y muy poético, extraño, inquietante, atrevido, provocador e hipnóticamente fascinante.