Amanda Lear, la reina (transexual) de las groupies

Publicado en Cultura el martes 5, abril, 2016

Un buscador de fortunas de la literatura como es Christopher Andersen encontró en julio su mina de oro en la prensa amarilla inglesa. Publicó una nueva biografía sobre Mick Jagger, bastante deficiente, titulada ‘Mick: The wild life and mad genious of Jagger’. Entonces, el indocumentado pesonal de los tabloides creyó que el libro revelaba algo inédito en la vida del cantante de los Rolling Stones: que David Bowie fue su amante. Algo tan viejo que daba vergüenza comprobar que cierta prensa amarilla lo destacaba como insólito. La noticia era conocida por cualquier periodista musical de los años 70. Por muchos artistas y por mucha gente relacionada con los protagonistas, porque entre otras cosas, jamás lo ocultaron. Simplemente, fueron discretos. Hasta que la mujer de Bowie, Angie, empezó a contar a todo el mundo en los años 80, en radios y televisiones, que había pillado a su marido y a Mick Jagger en la cama, en el ‘flat’ de South Kessington. Pero eso fue hace 30 años, tras el embargo de información de 10 años que imponía su contrato de divorcio con Bowie. Antes, mucho antes, Amanda Lear, la modelo y musa de Salvador Dalí durante 14 años, ya había contado la historia. Incluso más. Amanda Lear, David Bowie y Mick Jagger estuvieron juntos en la misma cama buena parte del mes de noviembre del año 1973.

Divina transexual

Pero, ¿quién era, quién es realmente Amanda Lear? Probablemente, fue la primera transexual capaz de convertirse en una de las modelos más famosas del mundo, amante de las grandes estrellas del rock y, finalmente, diva de la música disco durante más de 40 años.

Conocí a Amanda Lear en Madrid, en la primavera del año 1977. Promocionaba su primer álbum. Se llamaba ‘I am a photopgraph’. Sonaba como música de Donna Summer, pero en un mundo gay ultramoderno. Recuerdo que se cambió de ropa y se quedó desnuda delante de mí sin ningún tipo de reparo o importancia. Sabía que, a través de Martin J. Louis, conocía a Dalí y, sobre todo, que me gustaba mucho David Bowie.

No muchos meses después, Martin J. Louis , su esposa, Bertha, y yo fuimos a Port Lligat. Martin tomaba fotos a Dalí y a sus modelos a menudo. Dalí, en aquella época, olía muy mal. Todos creíamos que se lo hacía encima y nos lo callábamos por respeto. En aquel ‘rendez-vous’ estaba Amanda Lear y estaba muy contenta de verme de nuevo. Hasta el punto que quiso enseñarme su casa para ponerme su nuevo disco, el segundo álbum, ‘Sweet revenge’. Me extrañó, porque no tomamos un coche. Simplemente, anduvimos unos cuantos metros. Amanda tenía un pequeño chalet, justo enfrente al de Dalí, en el otro extremo de la pequeña bahía-playa de Port Lligat. El mundo de Amanda Lear era increíble. En una de las mesas del salón tenía varias fotos con Brian Jones de los Rolling Stones. Naturalmente, le pregunté si lo conocía bastante. Me contestó que mucho. Hasta el punto de que fue su amante durante varios meses. Me contó que a Brian le había conocido a través de una amiga, la modelo Anita Pallenberg, justó poco después de que Brian hubiera sufrido su gran descalabro sentimental, cuando Anita lo dejó por Keith Richards. Amanda me dijo que Brian era un hombre débil, cándido,muy dulce y muy cariñoso. Inestable, quizá era la palabra. Amanda, finalmente, tuvo un problema con la policía cuando la encontraron con toda clase de pastillas de Brian Jones. En ese momento, acabó su relación con el Stone. Mick Jagger, que ya estaba interesado en Amanda, aunque se acababa de casar con Bianca y había tenido una hija, escribió la canción ‘Amanda Jones’, con referencia a Amanda Lear. El tema estaba en el álbum de los Rolling Stones ‘Between on the buttons’.

Amanda Lear se sentía feliz en el maravilloso ‘swing’ de Londres de aquellos años. Hasta el punto de que Dalí, que seguía siendo su mentor, le pagó un apartamento en Elvaston Place, en South Kessington. En París, tenía otro apartamento, en La Louisiane, algo así como el hotel Chelsea de Nueva York, pero trasladado a París. Su profesión de modelo vivía también sus mejores días.

Salgo en la portada de Roxy

El gran Anthony Price, el diseñador amigo de Bryan Ferry, de Roxy Music, la llamó para una de sus colecciones y Brian se quedó absolutamente impactado. Hasta el punto de que Amanda Lear se conviertió en la mujer de negro, con una pantera negra, en la portada del segundo álbum de Roxy Music, ‘For your pleasure’. Amanda me contó que fue amiga de Brian , pero que jamás se acostó con él.

La portada fue un cañonazo en el mundo artístico del todo Londres. A la semana de la aparición del disco, recibió una llamada de Marianne Faithfull, a la que había conocido en los tiempos de Brian Jones. Marianne le contó que David Bowie está loco por ella y que la quiere conocer. Era la una de la mañana, pero Bowie no quería esperar más y le mandó una limusina al ‘flat’ de Elvaston. Pero Amanda no quedó muy contenta del encuentro, porque se trataba de una cena con Mick Jagger y su señora Bianca, a la que detestaba. La noche prosiguió en un cine de Leicester Square donde retransmitían un combate de Mohamed Alí. Aquella noche , Amanda se acostó con Bowie en su apartamento. Amanda dice que fueron días maravillosos, y a la vez desagradables, porque Angie, la mujer de Jagger, localizó el teléfono de su apartamento y estaba constantemente incordiando .

Triángulo de amor bizarro

En octubre de aquel año 1973, Amanda Lear fue protagonista de un documental especial sobre ‘Ziggy Stardust’, rodado en el Marquee de Londres para lo que llamaban ‘1980th Floor Show’. Aparece también en el video de ‘Sorrow’. Amanda me aseguró que Bowie estaba seguro de que podía ser una gran estrella de la música. En el estudio de Ronnie Wood, Amanda Lear cantó un tema que le había hecho especialmente David Bowie. Se llamaba ‘Star you make me cry’. Pero el mánager, Tony de Fries le dijo que adónde iba con un travesti. El disco jamás se publicó, a pesar de que Bowie ya lo tenía hecho el sello Mainman. El tema lo habían grabado en el mismo lugar donde Bowie hizo los coros de ‘It’s only rock and roll’, junto con Mick Jagger para el nuevo single de los Rolling Stones. El tema de Mick era un remedo de ‘Get it on’, de Marc Bolan, con el que Bowie estaba totalmente impresionado y por el que conoció a su productor eterno, Tony Visconti.

Dueante los meses de noviembre y diciembre, al parecer, David Bowie , Mick Jagger y Amanda Lear formaron un triángulo de sexo apasionado, artístico, sensual, muy intenso. Dos hombres casados y un transexual. No hay más que decir. La prueba de amor de Bowie a Jagger fue grabar el tema de los Stones, ‘Let’s spend the night together’, en pleno éxito de su álbum ‘Aladin Sane’.

Por supuesto, Amanda Lear influyó mucho en ellos. Sobre todo, con la puesta en escena de la gira norteamericana de ‘Diamond dogs’. Amanda me insiste que Bowie conoció el filme de Fritz Lang, ‘Metropolis’, gracias a ella. Y, por supuesto, de ella fue la idea de utilizar al gran dibujante belga Guy Pellaert para la portada genial de ‘Diamond dogs’. Mick Jagger copiaba mucho a Bowie. Así que para la portada del nuevo álbum de los Stones, ‘It’s sonly rock and roll’ también utilizaría a Pellaerrt. Amanda estuvo todo el tiempo con Bowie durante la gira, pero también Mick Jagger hizo una aparición estelar en Nueva York. Y esa noche , los dos cantantes se fueron con Bette Midller a un baño turco. Para Amanda, Bowie se ‘evaporó’ aquella noche. Pero, por aquel tiempo, Amanda ya había conocido a mucha gente de la industria discográfica. Un año después grababa su primer tema publicado, una versión de ‘Trouble’, de Elvis Presley. Y a partir de ahí, ‘Follow me’, su gran éxito y una larga carrera de ‘diva del disco’. Hasta el punto que lleva ya 23 álbumes en su currículo. El último, del año pasado, se llama ‘I don’t like disco’.

Operación en Casablanca

Amanda también pinta, siempre ‘guiada’ por su maestro Dalí. Su última exposición fue hace cuatro años en Brujas. Pero es que también has escrito cuatro libros. El más naíf y encantador es el primero, ‘Mi vida con Dalí’, publicado en 1984. Pero quizá el último sea el mejor: ‘Je ne suis pas celle que vous croyez’.

La última vez que ví a Amanda fue en 1980 y le recomendé que le produjera Trevor Horn. Algo que consiguió, aunque a su casa de discos no les gustó lo que hicieron . Aquel álbum, llamado ‘Incognito’, no era lo que se esperaba. Amanda Lear siempre será una mujer con una arrolladora personalidad, Firme, fuerte, solvente, inteligente,muy artista, capaz de tocar cualquier tema artístico. Y culta, muy culta,. Jamás toqué el tema del transxesualismo con ella. Una vez, me llegó a enseñar una especie de carnet identidad francés que ponía: Amanda Lear, nacida en Saigón, (Vietnam), el 18 de noviembre de 1950. Estatura: un metro 76 centímetros.

Periodistas, amigos de Dalí y gente del espectáculo siempre han afirmado que Amanda Lear , en realidad, se llamaba Alain Tapp, hijo de un oficial de la marina francesa y de una vietnamita de origen mogol. Tomó el nombre de Lear gracias a un matrimonio de conveniencia con un marino escocés. Salvador Dalí la conoció “oficialmente” en la ‘boite’ Le Carrousel, a finales de los años cincuenta, cuando Alain actuaba como travestí bajo el nombre de Peki de D’Oslo. Otras fuentes cuentan que más que probablemente Dalí la conociera años antes, en el cabaret de Barcelona llamado Nueva York, que pertenecía a la cadena Ferrer de Espectáculos, situado en la calle Escudillers.

El caso es que Dalí se enamoró del travesti y decidió pagarle la operación de cambio de sexo. Hay pruebas de que Alain se operó en la primavera de 1963, en Casablanca, de manos del doctor Georges Borou, que había hecho operaciones similares a famosos pioneras como Cocinelle y April Ashley. Allí , en Casablanca, se inició la leyenda de Amanda Lear. En el año 2001, tras dos décadas de matrimonio feliz, enviudó de de su marido Alain Philip Malagnac, que falleció en un incendio. Desde entonces vive sola , pero sigue muy activa . Su palabra favorita: fascinación. La fascinación por la vida, sus misterios, sus entrañas y su pasión por la supervivencia.