Apuntes sobre “The Red Woman” #GameOfThrones

Publicado en Cultura el Martes 26, Abril, 2016

Por Angel Alayón

[ALERTA DE SPOILER]

Prefacio. Comienza una nueva temporada de #GameofThrones y conviene recordar lo que intentamos hacer con estas notas. O quizás sea más conveniente comenzar explicando lo que no intentamos hacer.

Estas notas no son un resumen del capítulo. Ya hay muchos sitios en la web donde pueden leerse recaps eficaces de cada uno de los capítulos. Tampoco encontrarán aquí crítica televisiva. Lejos estoy de ser un experto en el tema.

Estos apuntes son más bien una serie de reacciones y de impresiones a partir de ideas y conceptos relacionados con la economía, la estrategia, las ciencias políticas y cualquier referencia que pueda ser útil para pensar sobre algunos de los temas que presenta la serie. Es un ejercicio personal que decidí compartir desde hace dos temporadas y que ha contado con su gentil lectoría. Dicho esto, sé también que esta advertencia no evitará que cada quien se forme su propia opinión sobre lo que aquí se escribe. Después de todo, siempre se trata de la libertad.

1. La confianza y la aritmética. Desde hace mucho tiempo quienes gobiernan saben que sólo aquel que está cerca puede apuñalarlos. Ellaria ayuda a caminar al Príncipe Doran hasta su silla. Minutos después muere a manos de las Sand Snakes, quienes toman el poder en Dorne. Sus guardias permanecieron inmóviles frente al magnicidio, lo que habla de una confabulación que incluyó a sus más cercanos colaboradores. Nunca ha sido de otra manera.

“¿En cuántos hombres confías?” le preguntan a Ser Davos en el mismo cuarto donde Jon Snow yace muerto por haber confiado en los suyos. Acosados por el líder de la rebelión en contra del Lord Commander, la pregunta retumba como un recordatorio de que siempre llega la hora en la que se hace necesario hacer un balance: ¿Puedes confiar en quienes están a tu lado? ¿Qué tanto?

La traición es siempre un resultado posible en la aritmética del poder.

2. Lost in translation. Tyrion y Lord Varys caminan por una desolada Mereen. Tyrion intenta darle una moneda a una madre con un niño en brazos. Un gesto compasivo desde el poder. Le dice a la mujer en su propio idioma que es una moneda para que le compre comida a su hijo. La mujer se muestra aprensiva y temerosa. Lord Varys explica que la actitud de la mujer se debe a que había entendido que Tyrion quería comerse al niño y que le estaba pagando por ello con la moneda. Aclarado el asunto, la mujer acepta la moneda.

Este desencuentro fue un problema de idioma, pero no hace falta enredarse en lenguas que desconocemos para ser incomprendido.

El peor (auto) engaño que puede sufrir un político es creer que se está comunicando de forma efectiva con una audiencia cuando en realidad está siendo malentendido: una receta para el fracaso. La comunicación siempre requiere de que el otro descifre y entienda el mensaje enviado. Sin eso, la emisión del mensaje es insuficiente, por más complacidos que estemos de escucharnos a nosotros mismos. Es por esta razón que la política requiere de empatía. No podemos ser los otros, pero se debe cultivar la posibilidad de imaginarnos como los otros, como aquellos que queremos nos acompañen en ideas y en las acciones. Y es que no es fácil el desdoblamiento necesario para imaginarnos en circunstancias distintas a las nuestras. Quizás por ello valga la pena recordar la recomendación de Martha Nusbaumm, quien en su libro Justicia Poética, propone a la literatura como una de las vías que tenemos para vivir lo que de otra forma no podemos vivir. Y así entendernos mejor.

3. Naves que arden.  La irracionalidad puede ser una opción estratégica. Hernán Cortez quema y hunde sus barcos frente a los Aztecas enviando un doble mensaje: a sus enemigos, la voluntad irreductible de vencer; a sus tropas, la victoria como única alternativa frente a la muerte. Se supone que Alejandro Magno también quemó sus naves cuatro siglos antes de Cristo, advirtiéndole a su gente que la única forma de regresar a casa era en las naves de los enemigos.

Tener menos opciones puede ser tu mejor opción, un resultado estratégico formalizado por el Premio Nobel de Economía Thomas Shelling en su clásico The Strategy of Conflict.

Tyrion y Varys observan cómo los conspiradores han quemado su flota. Tyrion alcanza a decir que “No navegaremos de vuelta a Westeros pronto”. ¿Quién quemó las naves? ¿Fue un intento equivocado de hacer daño?

Se le atribuye a Napoleón la advertencia: siempre hay que temer a quien no tiene otra opción sino la victoria.

4. El espejo. Melisandre se desnuda y se muestra en su esplendor. Luego nos muestra que sin su collar su cuerpo se transforma en lo que es. La idea de que nos presentamos ante el mundo como alguien que no somos y que quizás quisiéramos ser fue presentada en el siglo XX por Erwing Goffman, en The Presentation of the Self in Everyday Life: tratamos de controlar las impresiones que causamos en los otros mediante un comportamiento teatral.

Melisandre no hubiera sido Melisandre (una mujer con tamaña influencia en los hombres) sin la apariencia que le ofrece su magia.

La lectura del libro de Gofmann nos obliga a pensar de qué forma nuestra intención de causar una determinada intención nos hace actuar —y vestirnos, y comportarnos— de un modo particular. Siendo que, en algunos casos, la distancia entre lo que somos y lo que queremos que los demás crean que somos es insalvable y siempre resulta en el ridículo o la tragedia.

Conviene, entonces, preguntarnos cuáles son esos collares que usamos en nuestra vida cotidiana y que sólo nos atrevemos a quitarnos en la soledad de nuestras propias verdades.

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