Goethe, el poeta y sus variados oficios

Publicado en Cultura el martes 13, diciembre, 2016

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Ministro e inspector de cuentas

A los 26 años se fue a la corte de Weimar. Fue ministro del duque Carl August y entre las actividades oficiales de Goethe estaban incluidas tanto la minería como la construcción de caminos y la comisión de guerra. Su objetivo final era sanear el endeudado presupuesto. Para eso aplicó medidas radicales como reducir las fuerzas armadas a la mitad.

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El amigo fiel

A Goethe le gustaba relajarse en esta casa del parque de Weimar. El duque Carl August era más que su patrón y ambos fueron amigos durante 53 años. No siempre en armonía, porque Goethe tenía sus propias ideas y, por ejemplo, rompía la relación con sus repentinos largos viajes. Al duque le debe su título “Von”, ya que elevó a Goethe a la categoría de noble en 1782.

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El científico

Goethe estaba muy ocupado con la corte de Weimar. Pero esta actividad no le llegaba a satisfacer del todo. Por eso buscaba otros mundos: geología, botánica, mineralogía, osteología… Más tarde se centró en la metamorfosis de las plantas y fue uno de los cofundadores de la morfología: la ciencia de la formación y la organización de los seres vivos y sus partes.

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El exiliado

A medida que el cargo de ministro le venía grande, en 1786 Goethe emprendió un viaje repentino y pasó dos años en Italia. Aprendió sobre la antigüedad y el renacimiento, y en sus cartas habló de una reencarnación y una nueva juventud. Italia lo inspiró para trabajar en obras como “Iphigenie auf Tauris”, “Egmont” y “Torquato Tasso”.

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El artista del jardín

Goethe fue un amante de las flores, especialmente de las malvas. Aunque nunca puso un pie en Inglaterra, siempre estuvo fascinado por los jardines de los paisajistas ingleses. Incluso pudo recrear algunos de ellos en su propio jardín y en el parque de Weimar. La “Casa Romana” de la foto surgió como inspiración de su viaje a Italia.

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El conquistador

La imagen muestra a Christiane Vulpius, amante y después esposa de origen humilde de Goethe. Su madre le llamaba su “tesoro de cama”. De hecho, la joven inspiró las “Elegías romanas” del poeta, 24 poemas eróticos demasiado liberales para Weimar. Pero las elegías significaron mucho más, ya que fueron la emancipación de Goethe como autor.

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El director de teatro

Goethe trabajó más de 20 años como director artístico. Primero en el teatro de aficionados de la corte de Weimar y luego en el refundado Teatro de la Corte. Al principio, participaba como amateur y en sus primeras piezas actuó incluso con su amigo el duque Carl August. Más tarde, el Teatro de la Corte se convirtió en uno de los escenarios principales del país.

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El clásico

Goethe y Schiller fueron dos espíritus libres. Al principio, Schiller llamó a Goethe “egoísta e insensible”. El otro respondió hablando de un “encuentro fallido”. Sin embargo, uno no podía vivir sin el otro y desarrollaron conjuntamente un estilo literario que conocemos como “clasicismo de Weimar”. Un intercambio muy importante. Según dijo Goethe, “Schiller le había vuelto a convertir en poeta”.

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Profesor de colores

Goethe se ocupó durante 20 años de la naturaleza del color. En 1810 publicó sus dos volúmenes y sus imágenes con sus lecciones de colores. En ellas trató de plasmar los colores en su totalidad y no solo desde el punto de vista físico. Sin embargo, solo un tercera parte de la ciencia lo apoyó y la la mitad lo rechazó con la consiguiente frustración y decepción.

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Entre Oriente y Occidente

Goethe no solo recibió la inspiración de Italia y la antigüedad. Estudió árabe y persa, la lectura del Corán y los versos de Hafiz, uno de los famosos poetas y místicos persas. Este recién descubierto espacio cultural le provocó una “euforia creativa” y publicó su colección de poemas más amplia con “Diván de Oriente y Occidente”.

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El buscador

¿Qué rasgos autobiográficos muestra la obra maestra de Goethe, la tragedia “Fausto”? Tanto para el autor como para su protagonista, la búsqueda de lo que sostiene el interior del mundo. El académico Fausto se enfrenta con su codicia al conocimiento más profundo y el deseo, a relaciones fallidas, la magia, la culpa, la fe, el perdón divino, la redención y mucho más. ¿Y Goethe …?

Por: Nadine Wojcik