Karl Kraus: el periodismo y el alimento de las miserias

Publicado en Cultura el Martes 22, Marzo, 2016

El Lenguaje era una puta insolente

A quien le devolví la virginidad.

Kraus

Aforismos

 

Más de 70 años antes del surgimiento de Hunter S. Thompson, de Bukowski, la revista Rolling Stone o de los autores Lester Bangs y P.J. O’Rourke. Kraus practicaba una variante del periodismo Gonzo.

“Si el objetivo de la prensa escrita fuese informar los acontecimientos más significativos de su comunidad, no pocas veces el periodismo se encontraría en la paradójica tarea de investigar el origen espurio de sus propios titulares”. Sin concesiones, el escritor austriaco de origen judío Karl Kraus desnudaba al periodismo que estaba a las órdenes del imperio de los Habsburgo, hace exactamente 100 años.

Hijo de un comerciante exitoso, que fundo una empresa de Ultramarinos a finales del S.XXI y que hasta la fecha sigue operando en Viena, Kraus no tenía que preocuparse por corretear la chuleta, como lo tenemos que hacer los freelanceros de hoy en día, por ello y tras titularse en el estudio acucioso del idioma Alemán, Kraus fundó en 1899 la revista Die Fackel (La Antorcha) en la que se ocupó exhaustivamente (entre otros fenómenos modernos) del análisis y la denuncia de las consecuencias nocivas del negocio de fabricar noticias.

Se trata de una publicación satírica, sórdidamente crítica y que rayaba en el “periodismo negro”, que enarbola una crítica sin tapujos y directa a las imposturas culturales, intelectuales, literarias y periodísticas de la última época del imperio austrohúngaro.

Por las hojas de disección de Kraus, les pasó el bisturí a Sigmund Freud; al padre del sionismo Theodor Herzl, al periódico pro imperialista por excelencia, el Die Neue Frei Presse; al anciano emperador Francisco José y su claudicante corte; a las publicaciones antisemitas que influyeron a Hitler y un largo etcétera.

Más de 70 años del surgimiento de Hunter S. Thompson, de Bukowski, la revista Rolling Stone o de los autores Lester Bangs y P.J. O’Rourke. Kraus practicaba una variante del periodismo Gonzo, adentrándose a la vida social de las clases altas y medios de la Viena en periodo de descomposición, donde desnudaba sus vicios, exponía sus miserias y evidenciaba su moralidad.

En abril de 1899 apareció el primer número de Die Fackel y en su editorial Kraus le advertía a la sociedad vienesa sus evidentes intenciones: “nada extraordinario lo que publicamos; pero sincero el ánimo con que asesinamos”. La “Antorcha” rabiosa de Kraus se publicó 34 años seguidos, con una aparición trimestral.

En todo ese tiempo Kraus jamás abandonó su estilo y su convicción: “soy un escritor satírico y me alimento de miserias y contrastes. No importa lo que yo piense sobre el compromiso (Ausgleich) austrohúngaro. A los lectores les interesa lo que yo pienso sobre las personas que se interesan sobre el compromiso austrohúngaro”.

Karl Kraus vio en el periodismo de su época al cómplice y responsable de los peores males de su época, desde la corrupción del lenguaje (evidenciada en la proliferación de la “frase hecha” y la desaparición de la fantasía) hasta la exaltación de la guerra.

Die Fackel narró las grandes contradicciones del inicio del S. XX, el colapso del imperio austrohúngaro y los más de 600 años de la dinastía Habsburgo, la caída de la Belle Époque y la decadencia de la burguesía, la aparición por un lado del Sionismo judío y por otro lado del antisemitismo, el surgimiento del fascismo austriaco y del comunismo intelectual, el decantamiento de las corrientes artísticas del expresionismo vienes y alemán, el surgimiento del Psicoanálisis y del llamado círculo de Viena, la ciencia pura.

Kraus escribía por entonces: “En esta época, en la que ocurre precisamente lo que uno no podía imaginarse, y en la que ha de ocurrir lo que uno ya no puede imaginarse, y si se pudiera hacerlo, no ocurriría; en esta época seria, que se ha muerto de risa ante la posibilidad de que la cosa vaya en serio; que sorprendida por su aspecto trágico, anhela diversión, y encontrándose a sí misma con las manos en la masa, busca palabras; en esta época ruidosa, que retumba con la escalofriante sinfonía de hechos que provocan noticias y de noticias que tienen la culpa de los hechos: en una época así, de mí no es­peren ni una sola palabra propia. Ninguna salvo ésta, que aún protege al silencio del malentendido”.

El periodismo fundado por Kraus hace 100 se hace tan necesario en estos días donde la información se memetiza, se volatiliza, se mercadea, se sobaja, donde la información se transforma en escándalo, donde sirve para maquillar proyectos políticos o justificar evidentes saqueos.

En algún momento de su historia, cuando Die Fackel era la publicación más famosa de Viena y cuando su autor sufría el mayor acoso mediático y político, con sagacidad publicó un poema en la portada de la revista, que resumía la actualidad de esta pluma aguda, lúcida y sarcástica:

 

YO

No leo manuscritos ni impresos,

No necesito de agencias periodísticas,

No me intereso por ninguna revista,

No deseo libros gratis ni obsequio los propios,

No escribo reseñas, sino las arrojo al basurero,

No apruebo ni promuevo talentos,

Toda joven promesa me parece un imbécil,

No doy autógrafos,

No quiero ser reseñado, ni nombrado

No voy a exposiciones de pintura, ni a conciertos,

No frecuento los teatros de Viena, ni lecturas públicas

No doy consejos, ni acepto ninguno,

No escribo cartas, ni quiero leer ajenas,

No recibo intrusos….