Carole Compton: La última bruja

Publicado en Dulcineas el viernes 19, febrero, 2016

En el Malleus Maleficarum -publicado en 1487- detalla cómo el Demonio y sus seguidores, las brujas y hechiceros, perpetran una plétora de males con el permiso de Dios Todopoderoso. Más que explicar esto como un castigo, tal como muchas autoridades eclesiales de la época hacían, los autores de este libro proclaman que Dios permite estos actos, con tal que el Diablo no gane poder ilimitado y destruya el mundo.

Los autores del tratado contra las brujas, Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, aseguraban que las brujas tenían habilidad para transformar a sus personas y moverlas a su antojo, asimismo a objetos inanimados. Dicho libro se convirtió desde hace 500 años en el manual indispensable y la autoridad final para la. Inquisición, para todos los jueces, magistrados y sacerdotes, católicos y protestantes, “en la lucha contra la brujería en Europa”.

Un caso real de actividad poltergeist sucedió en Roma, Italia, a inicios de la década de los 80, las comisarías de la gendarmería italiana recibieron denuncias sobre casos extraños en varia casas en diferentes puntos de la Ciudad Eterna. Según los reportes recogidos por la prensa de entonces, cuadros religiosos caían de las paredes, los objetos de las habitaciones estaban siendo misteriosamente arrojados y se iniciaban incendios espontáneos sin ningún tipo de explicación.

La acusación popular recayó sobre una joven niñera escocesa de 20 años, de nombre Carole Compton. Muchas personas la señalaban de suscitar o incitar esos fenómenos, sin embargo, la policía italiana no estaba segura de detenerla por falta de pruebas. No fue hasta que uno de los incendios tuvo de victima a una pequeña niña de tres años llamada Agnese donde la policía investigó los extraños incendios.

Ya con una justificación más concreta, Carole fue acusada de pirómana e intento de asesinato, sin embargo, la niñera insistió en que ella era una víctima de fenómenos paranormales extraños. La inquisición tomaba cuerpo y fueron los medios de comunicación quienes se encargaron de erigir el patíbulo: la llamaron “la niñera bruja”, siendo considerado por muchos como un caso real de actividad poltergeist, además de afirmar que Carole poseía un tipo de habilidad psíquica o mediúmnica incontrolada.

La historia de la pobre mujer se remota a semanas previas, cuando comenzó a trabajar para la familia Ricci como una niñera. Carole se había mudado recientemente a Roma con su novio, que estaba en el servicio militar. Ella sólo iba a estar unos días en la casa de los Ricci cuando comenzaron a suceder “cosas extrañas” que afectaban a la propia Carole.

La madre de la familia, relató en esos días, que todo comenzó cuando un cuadro religioso cayó de la pared cuando pasó Carole. Poco después de este incidente, Carole acompañó a la familia Ricci a su casa de vacaciones en los Alpes italianos. Una vez allí, un misterioso incendio se inició en el segundo piso de la residencia y se propagó rápidamente consumiendo toda la casa. Cuando la familia Ricci regresó a su casa, unos incendios inexplicables comenzaron a ocurrir en el interior de la casa. Cuando uno de los incendios se originó en el dormitorio de uno de los pequeños de dos años de edad los Ricci comenzaron a sospechar de Carole y decidieron echarla por miedo a su seguridad.

En el mismo año, la joven escocesa fue contratada por la familia Tonti para que cuidase a sus hijos pequeños. La familia vivía en la casa de sus abuelos en la pequeña isla de Elba. La abuela Tonti era muy supersticiosa e inmediatamente después de conocer a Carole dijo que no le gustaba. Cuando Carole se mudó a la residencia de los Tonti comenzaron a ocurrir misteriosos fenómenos. Un pequeño fuego se inició a través de un colchón además de que pequeñas estatuas religiosas se encontraron rotas en el suelo. La familia hizo revisar el cableado y puntos eléctricos en el dormitorio, pero no se encontró ninguna anomalía.

La actividad paranormal se incrementó cuando objetos pequeños empezaron a romperse o incluso a “ser lanzados” por la casa, entonces la abuela de la familia Tonti acusó a Carole de ser una bruja.

Una mañana Carole se despertó por un fuerte ruido, pudo observar como una bandeja de plata estaba en el suelo al lado de su cama, lo que fue seguido minutos después por un jarrón de cristal azul que cayó al suelo solo rompiéndose en pedazos. A partir de entonces la abuela Tonti murmuraba la palabra “strega (bruja)” cada vez que pasaba Carole por su lado.

La actividad poltergeist continuó cuando Carole escuchó un leve rasguño, un sonido crepitante en el interior de la casa, pero no pudo explicar de dónde venía. Pero todo se complicó cuando uno de los incendios alcanzó repentinamente a la pequeña Agnese de tres años de edad en la cuna. La familia rápidamente llamó a la policía y acusó a Carole de haber creado el incendio y de intento de asesinato.

La gendarmería italiana detuvo inmediatamente a Carole y la llevaron a la prisión de Livorno. Ella no sabía lo que estaba sucediendo. Carole fue interrogada y llevada a prisión por intento de asesinato, ya que el sistema jurídico italiano puede encarcelar a una persona sin cargos. Así fue como la noticia comenzó a extenderse internacionalmente sobre el caso relacionado con la actividad paranormal y brujería.

La prensa británica hizo eco del caso, y lo llamó como “la bruja escocesa”, e informó sobre el extraño caso de Carole Compton, la niñera escocesa que había sido detenida en Italia y acusado de brujería. La controversia creada respecto al caso ayudó a recaudar dinero para la defensa de Carole, así como atraer la atención internacional en contra del sistema de justicia italiana y del “juicio de brujas” que estaba ocurriendo en el siglo XX.

En ese momento, el caso de Carole obtuvo la atención de parapsicólogos famosos como Guy Lyon Playfair quien se ofreció a viajar a Roma y ayudar a Carole en su lucha contra los cargos en su contra. Sin embargo, Carole no quería la ayuda de parapsicólogos debido al temor a que se convirtiera todo en rumores sobre su participación en el ocultismo. Carole creía que ella no poseía ningún tipo de habilidad psíquica o sobrenatural y que tenía que haber algún tipo de explicación racional para los misteriosos incendios.

Pero para la policía italiana la historia de Carole Compton era cualquier cosa menos obvia. A lo largo de los interrogatorios, Carole insistió en que no tenía nada que ver con los incendios y los misterios fenómenos que parecían seguirla dondequiera que fuese. Otros de los misterios referentes al caso es que nadie había visto a Carole romper o lanzar algún objeto, además de crear alguno de los incendios de los que había sido acusada.

Durante el juicio expertos forenses intentaron recrear el patrón de los incendios sin tener éxito, y un científico forense testificó que el incendio en el colchón nunca podría haber sido incendiado por una persona, ya que se había quemado inexplicablemente desde el interior. Las exhaustivas pruebas científicas no pudieron explicar ninguno de los incendios que se le inculpaban a Carole.

En su declaración, Teodoro Comploi, jefe del cuerpo de bomberos en Ortisei, dijo: “He sido bombero durante treinta y ocho años, pero nunca he visto nada parecido antes.”

 

En diciembre de 1983 se instaló el último tribunal inquisitorio del S. XX, ya que Carole fue llevada a juicio después de haber sido detenida durante dieciséis meses en prisión. Los funcionarios judiciales tenían tanto miedo de las habilidades sobrenaturales de Carole que fue colocada dentro de una jaula de acero durante todo el juicio.

 

Carole Compton fue declarada inocente de intento de asesinato, pero culpable de dos cargos de incendio intencional. Carole recibió una sentencia de dos años y medio de prisión, pero fue suspendido inmediatamente a causa de sus dieciséis meses ya cumplidos.

Poco después de su liberación, Carole Compton dejó Italia evitando así cualquier tipo de contacto con los medios de comunicación hasta 1990 cuando se publicó un libro sobre su terrible experiencia titulado “Superstición: La verdadera historia de una niñera que la llamaron bruja” que fue publicado y obtuvo muy poco interés por parte del público. En el libro, Carole afirmaba que fue víctima de un ataque poltergeist. Carole Compton ahora está casada y vive en West Yorkshire, Inglaterra.