Todos los infiernos de Sharon Tate

Publicado en Dulcineas el Martes 17, Mayo, 2016

Antes de ser “sacrificada” por los seguidores de Charles Manson, Sharon Tate ya había conocido el infierno en la tierra, a manos del mismo hombre que la había proyectado al estrellato: Roman Polanski.

Sharon nació en Dallas durante 1943 y su belleza le hizo una de las mujeres más reconocidas de la época, tuvo una corta pero reconocida carrera como modelo y actriz en Norteamérica hasta que el destino la tomó por sorpresa, dirigiéndola a las manos de una perdición con apellido polaco. Actualmente, hay estudios e investigaciones que muestran distintas teorías acerca de la vida que ella padeció al lado del famoso director y el impacto que esta tuvo: su muerte.

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De acuerdo a Ed Sanders y su libro “Sharon Tate: A life”, la joven estrella vivió una existencia tortuosa desde mucho tiempo antes; después de haber ganado importantes concursos de belleza, fue víctima de una violación por parte de un soldado que la pretendía y esto marcó quizá, el inicio de muchos complejos o inseguridades en su persona. Entre las consecuencias obvias de este percance, también se encuentra la relación extremadamente violenta que llevó con Phillipe Forquet, actor francés de aquel entonces.

Al vivir por un periodo en Londres fue que conoció a Roman Polanski y éste le conquistó perdidamente; era la primavera cuando la relación de ambos dio inició en un marco de excesos característicos de esos años donde el sexo y las drogas tomaban un papel principal en la vida de muchos famosos y jóvenes. Todo pintaba muy normal dados los ardides de la década, pero según varias anécdotas, la actitud salvaje del polaco hacia la chica modelo cada vez era mayor y destructiva.

Sharon Tate

Se cuenta, y documenta gracias a Sanders, que Polanski la obligaba a tener sexo rudo o a participar de orgías con gente desconocida para filmarla y poder presumir después estos videos con su grupo de amigos, quienes luego podían ser partícipes también de actos sexuales que involucraran el sometimiento de Tate. Inclusive, se especula la participación de una secta satánica en estas reuniones, lo cual podría hilar un poco más los terribles actos que finalizaron con la vida de varios en la residencia de Cielo Drive en un futuro. Así transcurrieron los días de estos magníficos y enormes ojos bajo el dominio absoluto de un cineasta que cada día es más polémico.

Muchos opinan que la actriz mantenía ese matrimonio por sus constantes miedos al rechazo y una ferviente ilusión por tener un nombre reconocido en la industria, de tal forma que una familia de peculiares prácticas ponzoñosas nunca se detuvo; mucho menos en el domicilio que se convertió en la última morada de Sharon: el 10050 de Cielo Drive. Como antesala a una serie de eventos trágicos, Tate finalmente descubrió estar embarazada y se envolvió en acaloradas discusiones con Roman al respecto, quien insistía rotundamente en que se interrumpiera la gestación y al no ver una respuesta favorable a sus demandas decidió viajar a Londres dando la espalda a la situación.

El día en que murió, Tate estaba embarazada y a apenas dos semanas de dar a luz. Junto a ella fueron ejecutados Jay Sebring, Abigail Folger, Steven Parent y Voyteck Frytowski, quienes se encontraban en la mansión que Tate compartía con su marido, el director de cine Roman Polanski, quien en ese momento estaba en Londres, alejado de su mujer por no estar de acuerdo con que hubiera decidido seguir adelante con su embarazo.

Esa noche del 9 de agosto fue el final de una vida de calvario y fama que había protagonizado una de las mujeres más bellas de la época. Una actriz con poca gracia –”No me veo haciendo Shakespeare”, dijo alguna vez– que luego de su muerte recobró una popularidad insólita.

Madrugada del caluroso 9 de agosto de 1969. Cuatro miembros de La Familia Manson, Susan Atkins, alias ‘Sexie Sadie’, Patricia Krenwinkel, Leslie van Houten y Tex Watson, armados de cuchillos y un rifle, entran en una mansión de Bel Air, lujoso barrio de Beverly Hills en Los Angeles habitado por lo más granado de la meca del cine. La residencia pertenece al director cinematográfico Roman Polanski, ausente esa noche. La ocupan su esposa, la bella actriz calificada como el nuevo‘sex symbol’ de Hollywood, Sharon Tate, de 26 años, a sólo dos semanas de dar a luz, Jay Sebring, peluquero, la rica heredera Abigail Folger de 25 años y su amante en esas fechas, Voityck Frykowski, de 32, amigo y compatriota del director.

Mañana del 9 de agosto de 1969. El sargento Joe De Rosa, de la policía de Los Angeles, entra en ‘Cielo Drive’. El macabro espectáculo que aparece ante sus ojos quiebra su experiencia profesional: ‘He visto cosas horribles, pero esta carnicería de ahí dentro me ha hecho vomitar’, declara.

El escenario de los hechos era realmente espeluznante. El cadáver de Sharon Tate, que había recibido 16 puñaladas, se hallaba en primer plano. Ataviada con un salto de cama y un sujetador, yacía junto a Jay Sebring, su antiguo amante, que había recibido horribles heridas y varios disparos. Los cadáveres de Abigail Folger y Votyck Frykowsky junto al de un joven de tan solo 18 años, Steve Earl Parent, les acompañan.

En la puerta de la mansión aparece escrita en sangre la palabra ‘cerdo’, según la leyenda negra se hizo con la sangre de Sharon Tate tras ser probada por ‘Sexie Sadie’.

La policía de Los Angeles emprende una investigación sin resultados aparentes, hasta que un día recala en un campamento hippie instalado en el Valle de la Muerte, en el desierto de California. Sospechando de sus ocupantes, interroga a una veintena de ellos, miembros de la denominada ‘familia’ liderada por un visionario llamado Charles Manson. Susan Atkins, una joven de 19 años, se muestra muy locuaz y facilita las primeras pistas. Declara que ella, junto a tres de los miembros de la fraternal Familia Manson, había cometido el atroz asesinato. Y este no había sido el único. 48 horas más tarde Leno La Bianca y su esposa, también vecinos de Bel Air, habían corrido la misma suerte.

Charles Manson, con sólo un 1’60 de estatura, tenía un objetivo: ser famoso. El LSD combinado con mesiánicos mensajes y una personalidad carismática le había permitido disponer de un harén de mujeres completamente sometidas a su control. La mayoría de ellas procedían de hogares disueltos, lo que había facilitado su reclutamiento.

Desvelamos las claves de los crímenes perpetrados por su satánica mente:

– Charles Manson no eligió al azar la mansión de Polanski y Sharon Tate. Todo obedecía a los cánones marcados por su drogadicción y patología psíquica, la mansión había sido ocupada anteriormente por el promotor discográfico Terry Melcher, hijo de Doris Day.

– Un disco grabado por Charles Manson había sido rechazado por Melcher, que lo había calificado como ‘muy mediocre’. Manson, incapaz de encajar el fracaso, lo convirtió en su objetivo. Su atribulada mente se hallaba ávida de venganza

– Presumiblemente, Charles Manson planificó su crimen a sabiendas de que en esas fechas Polanski se encuentra en Londres junto a sus amigos Warren Beatty y Richard Sylbert buscando exteriores para una película, destinada a ser inédita.

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-La rumorología de Hollywood propagaba que la pareja conformada por Polanski y Sharon Tate iba camino del fracaso. La actriz había sido víctima de una violación a los 17 años, era extremadamente sensible y las continuas infidelidades de Polanski no hacían sino minar su autoestima. El director declararía a la prensa en junio de 2014, cuarenta y cinco años después de la tragedia: ‘Continuaré fiel a ella mientras viva’.

-‘Sexie Sadie’ declararía sobre Manson: ‘Es un hombre atractivo que nos amaba intensa y plenamente’. La cruz gamada que adorna su frente y su mirada de loco lo corroboran.

– Bruce Lee podría haber sido una de las víctimas, ya que como compañero de Sharon Tate en las coreografías de La mansión de los siete placeres, habia sido invitado a la reunión, pero le fue imposible acudir.

– Susan Atkins, Sexie Sadie, falleció el 26 de septiembre del 2009. Tenía un cáncer terminal de cerebro. Tras su condena jamás volvió a respirar aire fresco. Su marido y abogado defendió en 18 ocasiones su derecho a ello. Nunca lo consiguió. Su execrable crimen no merecía el perdón.

-Charles Manson, hijo de padre desconocido y de una prostituta adolescente, vivió una infancia infeliz y una delictiva adolescencia. A los 39 años, diecinueve de ellos pasados en reclusión, tenía un único deseo: ser famoso y…millonario. Los honorarios percibidos por entrevistas y declaraciones que constatan su crimen hicieron de su sueño una realidad. En la actualidad  su vida se consume en una celda de alta seguridad. Manson figura en los anales de la historia como uno de sus más execrables criminales.

 

Portrait of Charles Manson, the murderer