Wonder Woman: Mitología, feminismo y ¿’bondage’?

Publicado en Dulcineas el Viernes 13, Mayo, 2016

Batman y Superman, los dos grandes iconos de DC Cómics se enfrentan por primera vez en el cine. A su enfrentamiento se le suma Wonder Woman, la amazona que completa la gran trinidad de la editorial desde hace décadas. Interpretada por la modelo israelí Gal Gadot, la aparición de la Mujer Maravilla es uno de los puntos álgidos de la película de Zack Snyder, lo que supone un alivio para Warner Bros, el estudio detrás del filme. No por nada, la superheroina es la heredera del universo cinematográfico de DC, ua que estrenará película propia en 2017.Pero, ¿quién es realmente Wonder Woman?
Pese a su gran poder icónico, con gran ascendencia en el feminismo desde los años 60, pocos de los niños o adultos que reconocen a la primera su elegante porte sabrían describir qué hay detrás sus brillantes brazaletes. En estos casos, la solución para la paradoja es siempre es la misma: acudir a la fuente original, al cómic, ya que a diferencia de sus contrapartidas masculinas, en otros medios la amazona ha destacado por serie de televisión protagonizada por Lynda Carter. Y esta aún es fuente de polémicas, siendo amada y odiada a partes iguales. Algo similar ocurre con sus aventuras en el tebeo.
Mientras un sector del público la considera la perfecta embajadora de la paz y el feminismo, el espíritu de la verdad, “bella como Afrodita, sabia como Atenea, tan fuerte como Hércules, y tan rápida como Hermes”, otra parte de los aficionados consideran que el personaje no ha logrado desprenderse de un origen ligado al de ser un “Superman con tetas”, además de ser una figura utilizada por quienes no la conocen realmente con el permiso de una editorial que, salvo honrosas excepciones, nunca ha sabido desarrollar todo su potencial.Del mismo modo, bucear en la historia de un personaje con más de 70 años de historia (su primera aparición tuvo lugar en All Star Comics # 8 , en 1941) puede suponer una ardua tarea para el lector ocasional. La cosa no se simplifica tampoco reduciendo el panorama a los últimos 30 años, cuando se relanzó el personaje tras las Crisis en Tierras Infinitas que sirvió para modernizar a todos los personajes de DC. Fue entonces cuando George Pérez tomó las riendas de la vida de Diana Prince/Wonder Woman como autor completo, crear la etapa más recordada de un personaje que, pese a contar posteriormente con notables artistas del medio como John Byrne, Greg Rucka, Gail Simone o Joseph Michael Straczynski, no ha podido alcanzar el brillo que se le atribuye a un personaje de su calado. Hasta hoy.

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A finales de 2011, con el fin de facilitar el camino a los nuevos lectores, la editorial DC Cómics reinicio la continuidad de todas sus colecciones tras el evento Flashpoint. Nacía así The New 52 / Los Nuevos 52, dado que ese era el número de series que empezaban con un nuevo número de 1. Nadie se salvó de la polémica medida. Ni Batman, ni Superman ni, cómo no, Wonder Woman. Para ella, las altas esferas de DC Cómics decidieron contar con el equipo creativo formado por Brian Azzarello, guionista con gran prestigio gracias a su serie 100 Balas y Cliff Chiang, dibujante de trazo preciso y bello, que empezó a despuntar en la reivindicable Blanco Humano y que recibió el proyecto sabedor de estar ante uno de esos encargos que cambian el destino de una carrera.Su primera decisión no estuvo exenta de polémica, ya que aborda de lleno el propio origen de la superheroína.
Hasta el momento, el canon determinaba que la también conocida como Diana de Themyscira, vino al mundo después de que una una figura de barro moldeada por Hypolita, reina de Isla Paraíso, tomara vida gracias al toque mágico de unos dioses que por fin hacían caso a sus plegarias, permitiendo a la líder de las amazonas tener descendencia sin depender de ningún hombre.

En la nueva versión, el nacimiento de Wonder Woman también responde a un deseo divino, pero en este caso, más carnal: Diana vino al mundo tras un encuentro sexual entre Hipólita y Zeus, el padre de los dioses y los hombres, que hasta el momento permanecía en secreto.
Veintitrés años tuvo que aguantar la pobre Diana el apodo de Arcilla para descubrir posteriormente la verdad cuando decide proteger a Zola, una joven white trash que se queda embarazada de un Zeus que ha abandonado el Olimpo. Obviamente, la idea de un nuevo bastardo no hace gracia a Hera, esposa del rey de los dioses, y la situación será aprovechada por su disfuncional familia mitológica para ganar poder en influencia. Un relato apasionante con una nueva y fresca visión de figuras como Apolo, Hefesto, Hermes o Poseidón, cuya presencia en un mundo contemporáneo no chirría, sino que acaba pareciendo lógico a la par que emocionante.Drama, pasión, crueldad, amor, traición y dolor impregnan los doce primeros números de la serie, perfectos para quienes tengan interés por el personaje, no sepan por donde empezar y quieran disfrutar de una buena historia. En España ha sido publicados recientemente por a ECC Ediciones en dos tomos: Wonder Woman: Sangre y Wonder Woman: Agallas.

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En ellos, Azzarello y Chiang redescubren la mitología alrededor del personaje creado por el inclasificable William Moulton Marston en 1941 sin alterar su sustrato. Psicólogo, teórico e inventor, Marston fue el creador del test de tensión arterial que sirvió como base para la creación del moderno polígrafo, idea que transmitiría a su personaje mediante el lazo de la verdad, con el que también plasmaba su atracción por el bondage.
Su idea era crear un superhéroe que no triunfara con los puños, sino con el amor, a lo que su esposa, Sadie Elizabet Holloway, sugirió que fuera mujer. Marston aceptó de buen grado la sugerencia, ya que defendía que las mujeres eran más honestas, rápidas y precisas que los hombres. No por nada, desde sus comienzos como estudiante en Harvard, el creador de la Mujer Maravilla había quedado fascinado por los movimientos feministas y sufragistas, encabezados por entonces en su universidad por Emmeline Pankhurst.
La ascendencia de su esposa estaría muy presente en su obra, al igual que la de Olivia Byrne, sobrina de Margaret Sanger, figura emblemática del feminismo en el siglo XX. Byrne se convirtió en amante de Marston… con el permiso de la esposa de este. Los tres disfrutaban del poliamor, lo que no impedía que William escribiera habitualmente una columna para Family Circle, revista dedicada a loar la vida familiar tradicional. “Ni siquiera las mujeres quieren ser mujeres mientras nuestro arquetipo de femineidad carezca de fuerza, fortaleza y poder… El remedio obvio es crear un personaje femenino con toda la fuerza de Superman más todo el encanto de una mujer bella y buena”, escribía Marston en 1941, quien dotó al personaje de una fuerte simbología, lo que ha provocado que durante décadas, en sus páginas haya figurado en muchas ocasiones un discurso defensor de la igualdad entre hombres y mujeres. Aunque también de la sumisión, lo que ha dado lugar a interpretaciones contradictorias de su etapas.
En otras ocasiones han sido las necesidades del mercado la que ha hecho que quedase desdibujada la Wonder Woman defensora de la paz, la justicia y el amor, concepto este último de difícil encaje en la actualidad. No es el caso de la etapa de Azzarello, ya que el guionista de Cleveland lo utiliza inteligentemente en uno de los momentos álgidos de su etapa: el amor triunfa en el mismo averno, ante la presencia del mismísimo Hades, encarnado aquí por un maquiavélico infante cuyo rostro es tapado por la cera de las velas que prenden de forma perenne en su cabeza. Pero no es el único diseño rompedor: Poseidón es una especie de ballena gigante, con tentáculos de pulpo y rostro mezcla de batracio y algunas especie de pez abisal.
Detalles de una obra que relanza a un personaje que será clave para el devenir del universo DC en el cine, tal y como queda plasmado en su participación en Batman v Superman: el amanecer de la Justicia y como marca el calendario. En 2017, el personaje interpretado por Gal Gadot protagonizará una película en solitario dirigida por Patty Jenkins y co-protagonizada por Chris Pine. Warner Bros rompe con ello el tabú de que las películas de superhéroes con una mujer de protagonista son veneno para la taquilla. Buen momento para romper el cliché, para que siga recopilándose las mejores obras de Diana y para que algún editor en España publique The Secret History of Wonder Woman, obra de Jill Lapore, redactora en The New Yorker e historiadora en Harvard, en cuyas páginas se estudia la controvertida vida y obra de William Moulton Marston.