El ángulo del durazno

Publicado en Erotomanía el Sábado 21, Mayo, 2016

–¿El ángulo del durazno? ¿Pero qué es eso? –inquirió el confundido petete. –¿Eso realmente existe? –dijo en tono dubitativo, con su voz algo entrecortada, haciendo notar su creciente perplejidad ante aquello que escuchaban sus oídos. –Es decir –repitió de nuevo –me dices que la mujer se excita si el varón que la encama descubre el ángulo en el que explota su éxtasis al dejarse amar. ¿Cómo puede ser?

Paquito siendo todo un listillo le dijo sin más dilación: –Mira colega no te hagas lío, se llama el ángulo del durazno porque es la posición perfecta. Es la postura prohibida en los textos más escatológicos del tantra purana hindú. Es la quinta esencia del encame macho. Cómo es que no la conocías, justo tú petete, que afirmas ser todo un Tahúr en el arte sexual. Mira tío vivo, el ángulo del durazno es simplemente la postura que adopta la mujer cuando ha decidido fundirse junto al objeto de su amor y ello conlleva que se entrega sin mediar razón alguna o inhibición, ¿Me captas ahora?

20058d838512d7abe7b873284e49bb95

Era evidente que de aquello de lo que se le hablaba, resultaba incomprensible para petete, quien al respecto aún no razonaba, no coordinaba o no podía concebir de qué se trataba.

–Maldita sea Paquito, hablas muy complicado, mastícame tus diatribas y ve al grano.

–Sencillo, tronco –afirmó el catalán Paco. –Lo que trato de explicarte es que todas las tías cuando aman tan intensa y tenazmente, arquean su espalda, se voltean e inclinan sus caderas exhibiendo todo su sexo a la máxima potencia. Es una cosa de locos. ¿Que por qué durazno? Pues en honor al descubridor de esta pose que adoptan las féminas. Te hago un poco de historia para que no pases por tonto y desmemoriado. Resulta que  por allá del año 1678, un anatomista veneciano de nombre Jaleito Prespucci, resultó ser el descubridor o más bien el que bautizó esta sugestiva pose. Cabe anotar, que en más de dos ocasiones este extraño personaje se vio envuelto en líos legales, sobre todo con los censores y los padres de la Iglesia debido a sus exóticos estudios de la figura humana y en especial de la anatomía femenina. Imagínate tu chaval a aquel tío, siendo acusado de folletero y corruptor de vírgenes italianas.

Como quiera que sea mi buen petete, el mérito de Jaleito es que documentó en más de 1000 casos, es decir en más de 1000 mujeres, que llegadas éstas a cierto grado de excitación le daban la espalda al hombre y empinaban la pompa o el culo, vale como tú prefieras, suplicando más amor o más jaleo, eso es seguro. Entonces en una tarde de estudio de campo consagrado y tras una faena con una chica persa, Jaleito observó la pompa, el derrière, el culo, ¡qué digo yo! el culazo de aquella hembra y lo cotejo con un bello, firme y torneado durazno que reposaba sobre una mesa. Fue entonces cuando nuestro anatomista declaró cual descubridor: ¡EUREKA!

–Lo he hallado –exclamó Jaleito –esta pose femenil que me ha enviciado y me tiene perturbado y más turbado le habré de bautizar como debe ser: EL ANGULO DEL DURAZNO.

–¿Lo pillas ahora?