El archipiélago gay que creó Mussolini… y se le fue de las manos

Publicado en Erotomanía el lunes 30, mayo, 2016

Como cuenta el estudio de Michel R. Ebner para la Universidad de Cambrigde The Fascist Archipelago, el fascismo italiano consideraba la homosexualidad un vicio extranjero importado de Alemania o Inglaterra, nada que ver con Italia. Pese a ello, en 1930 el Ministro de Justicia del régimen de Mussolini, Alfredo Rocco redactó para su código legal un artículo en el que se sancionaba la homosexualidad como delito penal. El problema es que Mussolini , tras leerlo, le ordenó retirarlo afirmando que “los italianos son demasiado machos para que haya homosexuales“. Para el Duce, lo que legislar contra las prácticas homosexuales servía para promocionarlas, lo que era altamente peligroso, dado que podía poner en solfa el mito de la incuestionable virilidad italiana.

En lugar de eso, era más inteligente el actuar en silencio, al margen de la ley, mediante palizas, acosos, redadas ilegales , extorsiones, etc. Eso, por supuesto, si realizabas exhibiciones de tu opción sexual. Si reprimías tus sentimientos y tus deseos, no debías precouparte, quedabas libre de la represión de las fuerzas del orden. Como se puede comprobar hasta en la Wikipedia,  18 de junio de 1931 se emitió el real decreto n°. 773 que autorizaba “medidas del limpieza” contra todos aquellos que pusieran en peligro la moral y las buenas costumbres. A partir de ahí, si se detenía y condenaba a uno de los llamados culattoni, este corría el riesgo de que le enviasen a una versión fascista de Supervivientes, pero con una duración de cinco años y sin Jorge Javier Vázquez. .

Bajaban de los embarcaciones con un nudo en el estómago, sabiendo que pasarían un lustro de sus vidas en aquellas diminutas islas, a cientos de kilometros de sus seres queridos. Carmela Santoro, vecina de la isla de San Domino, era una de las niñas que se acercaban, medio a escondidas con sus amigas, a ver a aquellas extrañas criaturas de las que habían oido cuchichear a sus madres o vecinas. Así los recordaba en una entrevista concedida en 2013 a la BBC :

“Teníamos curiosidad porque los llamaban ‘las niñas’. Íbamos a verlos bajar de los botes… vestidos en verano con pantalones blancos, con sombreros”. Y mirábamos con asombro, ‘mira a esa, ¡mira cómo se mueve!’; pero no teníamos contacto con ellos”.

Eran los nuevos presos homosexuales, estigmatizados por la Italia de Mussolini como “pederastas“. Muchos de ellos provenientes de Catania, donde un prefecto de la polícía local se habia aplicado con entusiasmo en darles caza, algo que queda claro al leer sus apuntes al respecto.

“Notamos que muchos de estos hombres enfermos iban a bailes, a playas y lugares en las montañas y que jóvenes de todas las clases sociales buscaban su compañía (…) Este mal debe ser atacado y quemado desde dentro”.

Como aquellos desdichados, habría muchos más repartidos por diversas islas de la geografia italiana.

Un archipiélago gay creado por Mussolini.

Cuatro islas conformaron el mapa de la represión del colectivo gay en Italia: Lampedusa, San Domino,  Favignana y Ustica. Apartadas del mundanal ruido, practicamente deshabitadas, algunas de ellas habían sido prisiones desde la época del Imperio Romano.  Cientos de homosexuales vivieron desterrados allí entre 1938 y 1943. Cuando todo acabó, este episodio fue silenciado, cayendo en olvido hasta que el libro La città e l’isola (La Ciudad y la Isla),  de los investigadores Gianfranco Goretti y Tommaso Giartosi vio la luz en 2006. El libro ha sido adaptado al cómicy en nuestro país se puede encontrar bajo el título ‘En Italia son todos machos‘ .

Localización:  Islas Pelagias, al sur de Sicilia.

Famosa por la última crisis de refugiados, curiosamente durante el periodo fascista acogió a unos 3000 prisioneros, entre ellos unos cuantos de los que no cuadraban en el estereotipo del macho mussoliniano. Uno de ellos, según Homosexuality of New Man, era el artista de variedades y travesti Alfredo F, acusado de pederastia pasiva y de ser el culpable del suicidio del sacristán de la iglesia de Santo Spirito, al que presuntamente había chantajeado. Juzgado en 1934, fue condenado a cinco años de internamiento y luego trasladado a la isla de Ustica.

Localización: A 7 Km de la costa occidental de Sicilia.

Isla con forma de mariposa es la más grande de las islas Egadas. Por allí pasarían muchos de los 196 confinati comuni (presos comunes, no politicos) que fueron enviados a las islas de Ustica y Favignana procedentes de casi todas las ciudades importantes italianas. La mayoría de los deportados eran de Venecia (38) y Roma (35).