Libro aborda temas de eyaculación y la próstata femenina

Publicado en Erotomanía el Miércoles 23, Marzo, 2016

“Durante años, mi corrida se llamó meada”, escribe Diana J. Torres, feminista pornoterrorista, en Pucha Potens: Manual sobre su poder, su próstata y sus fluidos, libro que acaba de iniciar su gira de presentaciones en varios puntos de la República mexicana.    

Desde que inició su vida sexual a los 13 años, la escritora española se pensó como una especie de ser extraño que, cuando se excitaba, se orinaba a borbotones. Situación que confiesa jamás le causó vergüenza: “Durante mucho tiempo creí que mearme al follar era una seña de mi exotismo sexual, y a quien le gustara bienvenidx y a quien no, puerta”.

Y así pensó que funcionaba su cuerpo hasta que, el 26 de enero de 2005, le regalaron en su cumpleaños unas sábanas negras que decidió “estrenar” esa misma noche (“porque no hay mejor regalo de cumpleaños que unos buenos orgasmos”, relata Diana Torres en su libro).

Tal fue el tamaño de su sorpresa al descubrir que, a la mañana siguiente, en medio de la cruda sexual, el charco de pis que cubría la tela de sus recién estrenadas sábanas se había transformado en un cerco blanco cuya forma recordaba a la topografía de África.

Después de oler y probar aquella mancha blanquecina, tuvo una epifanía: aquel líquido que le costó en más de una ocasión el reproche de sus parejas sexuales no tenía nada que ver con la orina. Pero, ¿qué era esa sustancia? ¿Cómo nombrarla? ¿Era algo exclusivo de ella o era común a todas las mujeres?

Por supuesto, en ese momento, las palabras eyaculación y próstata no pasaron por la mente de Diana, pero dichas preguntas fueron tan poderosas que se convirtieron en el motor que impulsó una investigación de ocho años que terminaría por desmitificar el discurso que la ciencia médica y la Iglesia católica imponen sobre el placer femenino.

Pucha, próstata y fluidos

“Cuando algo no es nombrado, dicen que ese algo no existe”, reflexionó Diana Torres en una de las presentaciones de su libro que se llevó a cabo la semana pasada en la Pulquería Insurgentes. Y es que la falta de información sobre el tema de la eyaculación femenina fue uno de los principales obstáculos con los que se topó la autora en la redacción de Pucha Potens.

Su primera fuente de información fue la Biblioteca de Ginecología de la Universidad de Barcelona, en donde encontró docenas de libros en los que los doctores hacían clasificaciones arbitrarias del cuerpo de la mujer. Por ejemplo, todo órgano sexual que tuviera alguna función reproductiva entraba directo en la categoría de “caracteres primarios”, mientras que todo lo demás (los senos, la vulva, el clítoris) era lo accesorio, lo “secundario”.

“A mí esa palabra de caracteres primarios me sonó muy mal. No es que solamente nos tengan partidas en dos, sino que es una división jerárquica, no es horizontal. No es ‘esto sirve sólo para reproducirse y esto sirve para pasárselo bien’. No, más bien es ‘esto sirve para reproducirse y lo demás no importa”, explicó Diana Torres.

Pero el eufemismo que quizá mayor conflicto le causó a Diana Torres fue el del controvertido Punto G, ese temido Triángulo de las Bermudas que no es otra cosa más que la forma popular con la que se conoce a la próstata femenina; o mejor dicho, a la próstata, a secas, porque la tesis del libro se basa en que los órganos sexuales carecen de género, tal como el corazón o el cerebro.

La verdad que intenta explorar Pucha Potens es que las mujeres tienen próstata y eyaculan como los hombres. Conocidas como Glándulas de Skene y después como Punto G (en honor al ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg), las glándulas parauretrales discurren de forma paralela a la vagina y se encuentran enraizadas en la uretra. Por esa razón, cuando la próstata crece al ser estimulada, causa la sensación de tener ganas de orinar; sin embargo, no es orina lo que expulsa, sino líquido eyaculatorio.

De acuerdo con Diana Torres, históricamente se ha negado a las mujeres el derecho a gozar de su próstata y, por consiguiente, a sentir placer. Esto no ocurre en sociedades no occidentales o de fe católica, ya que la eyaculación femenina en la antigua China e India era considerada sagrada. Asimismo, la autora estudia a profundidad una de las pocas sociedades matriarcales que persisten en la actualidad: las Batoro de Uganda y Rwanda, para las que el acto de eyacular forma parte de uno de los ritos de maduración más importantes de su cultura.

“También hay que tener cuidado con estas cosas, porque de repente se pone de moda ser eyaculadora, y eso se convierte en lo más feminista y lo más chido”, advierte la autora antes de adentrarse en la lectura, “Me ha pasado que se me acercan chicas y me dicen: ‘Oye, ¿si no eyaculo no soy feminista?’ En el libro dejo clarísimo que eyacular hacia afuera, de una forma visible, no es más ni menos placentero, lo más importante es que tengamos la información que eso puede pasarle a nuestros cuerpos”.

Agregó que el objetivo de esta investigación “no es decir que la ciencia médica sea maligna per se, sino darse cuenta que ha sido instrumentalizada por el patriarcado durante siglos”. Por tal motivo, su principal motivación no es económica, sino divulgativa, ya que para ella es importante combatir el silencio y la ignorancia con la necesidad de difundir el conocimiento que se ha generado en torno al tema.

Pucha Potens: manual sobre su poder, su próstata y sus fluidos es publicado en México por Papayita Ediciones, editorial independiente creada por la propia Diana J. Torres con el propósito de publicar textos de corte feminista y teoría queer.

El libro se encuentra disponible para su descarga gratuita en el siguiente enlace:http://pornoterrorismo.com/2016/03/08/cono-potens-en-descarga-libre-y-gratuita/