Goodbye Berlin, remembranza de la adolescencia

Publicado en Magazine el Viernes 19, Mayo, 2017

“¿Dónde te has metido este verano?” Le pregunta a Maik (el prota) la tía buenorra de clase de la que ha estado enamorado todo el curso y que antes pasaba de su cara. “En el culo del mundo” responde él con la confianza de alguien que con 14 años ha vivido una de las aventuras más flipantes de su corta existencia.

Goodbye Berlin de Fatih Akin es una roadmovie adolescente  basada en el bestseller de Wolfgang Herrdorf que si bien no brilla por lo original de su trama si lo hace por otros motivos. El director alemán de origen turco, del que ya apreciamos sus dotes humorísticas en la divertida Soul Kitchen, vuelve a hacer uso de su habilidad para conectar con los actores y crear situaciones cómicas con sensibilidad y sin ñoñerías. En este caso la historia la protagonizan Maik (Tristan Göbel), un adolescente desgarbado procedente de una familia adinerada pero disfuncional (madre alcohólica y padre ausente, infiel y con brotes violentos), y Tschick (Anand Batbileg), un inmigrante ruso de aire desafiante. La diferencia principal entre los dos chicos reside en que el primero se esfuerza en vano por ser aceptado en el instituto al que ambos acuden, y al segundo sin embargo se la suda todo, es más, disfruta llamando la atención. Ese contraste de personalidades advocadas a un mismo destino: el de ser unos inadaptados a los que el resto de la clase margina despiadadamente, es lo que hará que sus destinos se junten en lo que será el verano de sus vidas.

 

 

La aventura no tarda en empezar y en el segundo tercio del film ya tenemos a Tschick en la puerta de la casa de Maik con un coche “prestado”, en concreto un destartalado Lada azul celeste (una marca de coches de la antigua Unión Soviética popular a finales del siglo pasado). Este detalle es solo uno de los toques de nostalgia y estética retro-noventera del film, junto con el aire grunge de Maik, la cinta de cassette de Richard Clayderman que el dúo de teenagers escucha durante el viaje o las canciones de corte british de Vince Pope.

Durante la película hay lugar para hablar por encima sobre rebeldía juvenil, primeros amores, el desarrollo de la amistad o el descubrimiento de la sexualidad e incluso de la homosexualidad. Todo ello en un recorrido por la Alemania del este llena de épicos paisajes que a más de uno le harán entrar ganas de coger carretera y manta cual adolescente rebelde este próximo verano.