Tres años de cárcel para una presentadora egipcia por hablar de las madres solteras

Publicado en Magazine el Lunes 6, Noviembre, 2017

La periodista egipcia Doaa Salah.
La periodista egipcia Doaa Salah. E. M.

Tres años entre rejas por llevar a la pantalla la opción de ser madre soltera. Es el castigo que la justicia egipcia ha dictado esta semana contra la periodista Doaa Salah, acusada de incitar el libertinaje, en el enésimo episodio de la cruzada moral que viven los platós del país más poblado del mundo árabe.

El programa que sembró la discordia se retransmitió el pasado julio en la cadena privada Al Nahar. Doaa, una conocida presentadora del canal, abordó la realidad de las mujeres que optan por alumbrar y educar a su hijo fuera del convencionalismo del matrimonio.

La respuesta fue inmediata. El sindicato de medios acordó la suspensión del espacio durante tres meses por transgredir “los principios profesionales y morales” y “propagar ideas y pensamientos que alienan a la sociedad egipcia y amenazan el tejido de la familia”. La entidad le recriminó también su afición a debatir “asuntos controvertidos”.

Durante el programa que interrumpió su carrera, Salah apareció simulando un embarazo y planteó la posibilidad de que las mujeres pudieran ser madres solteras a través de un acuerdo económico con el padre del bebé, un pacto -agregó- común fuera del país árabe. También detalló la donación de esperma, una práctica prohibida en la tierra de los faraones. Contactada por EL MUNDO, Doaa no ha respondido a la petición de este diario.

El tribunal de delitos menores del distrito cairota de Heliópolis le ha impuesto, además del encarcelamiento, una multa de 10.000 libras egipcias (unos 486 euros). La cruzada judicial contra la presentadora fue emprendida por un abogado que la acusó de instigar la indecencia en el enésimo capítulo de persecución contra la libertad de expresión, bajo mínimos desde el golpe de Estado de 2013 y la llegada a palacio del ex jefe del ejército Abdelfatah al Sisi.

La condena de Salah coincide con las polémicas declaraciones en televisión de un letrado, que reivindicó el acoso a las féminas como “un deber patriótico” contra aquellas mujeres que visten ropa ajustada. El espacio de la cadena por satélite Al Asema discutía un proyecto de ley para luchar contra la “prostitución” y el “libertinaje”.

En agosto, el sindicato de medios también canceló temporalmente el espacio de Riham Said en Al Nahar por entrevistar a una mujer casada y su amante y relatar con todo lujo de detalles su historia de infidelidad. A juicio del organismo, la periodista divulgó una “conducta desviada” y vulneró el código ético.

El mes pasado el Consejo supremo para la regulación de los medios, un organismo creado por Al Sisi para ahogar los últimos reductos de libertad de prensa, prohibió “cualquier acto de simpatía o promoción de la comunidad homosexual” en los medios de comunicación.

Según la nota de la entidad gubernamental, la homosexualidad es una “vergonzosa enfermedad” que solo puede aparecer en publicaciones y programas de televisión cuando sirva “para mostrar el arrepentimiento de estas personas o la admisión de que la homosexualidad es un comportamiento inaceptable”.

“Las recientes campañas que catalogan la presencia de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales como derechos humanos no es real. La homosexualidad contradice la humanidad y las religiones”, concluyó la orden de un órgano oficial que exhorta a los medios a difundir “modos apropiados de educar a los hijos”.

Desde la asonada, decenas de periodistas han sido detenidos. Al cierre de las tribunas opositoras, la confiscación de publicaciones y el arresto de los periodistas incómodos se ha sumado recientemente la compra de canales de televisión y periódicos por parte de magnates afines al régimen y los servicios de inteligencia, denunció Reporteros sin Fronteras.

Según la clasificación anual de la organización internacional, la situación en Egipto supera a la que padece el gremio en Turquía o Venezuela. Desde mayo El Cairo ha bloqueado el acceso a 431 páginas webs, entre ellas, una extensa lista de medios locales e internacionales sin proporcionar explicaciones públicas.

Vía El Mundo.es