​​Exposición de Motivos / ZEE, la luz al final del túnel

Publicado en Michoacán el miércoles 1, junio, 2016

Por Alejandra Bravo

La desesperante situación económica, política y social de Michoacán dejó de tocar fondo y vuelve a comenzar a despegar hacia un futuro menos incierto. Pocas cosas hacen que el progreso económico sea tangible como la promulgación de la Ley de Zonas Económicas Especiales que el presidente Enrique Peña Nieto hizo ayer en el puerto de Lázaro Cárdenas. Bajo este relativamente nuevo modelo de apertura comercial, el municipio porteño ingresa a un selecto club que bien podría convertirse en detonante económico de la región, a la que buena falta le hace.

Lázaro Cárdenas es uno de los municipios donde, todavía, el ingreso per cápita es de los más altos a nivel nacional. Sin embargo, este índice pende de un delgado hilo si consideramos que la crisis en el sector minero hace tambalear la aún incierta bonanza de LC. La terminal portuaria no resulta suficiente para mantener el nivel económico de Lázaro Cárdenas, de ahí que se hace imperioso hacer de este lugar todo un centro de negocios, empezando por convertirlo en un paraíso fiscal, que le permita ciertas garantías a los inversionistas para atraer valiosos recursos y con ello, la anhelada generación de riqueza.

Empero, el progreso no viene  rápido. Más realista es el gobernador Silvano Aureoles, quien mencionó que de las aproximadamente tres mil zonas económicas especiales diseminadas en el mundo, no todas han logrado el éxito esperado, pero promete éxito, “no solo puede ser el ver desfilar decenas o cientos de tráileres en contenedores, sino tiene que haber desarrollo”. Y es que el desarrollo en esta zona de Michoacán solo se ha visto pasar a lo largo de la historia de Lázaro Cárdenas como puerto industrial. La gente solo ve llegar y salir las mercaderías sin saber lo que el mundo exterior trae al país y lo que el país envía al mundo.

¿Pero cómo lograr que un municipio, o mejor dicho, una región tan golpeada por el crimen organizado se convierta en punta de lanza para atraer inversiones nacionales e internacionales en beneficio más directo para su población? Lo primero es el orden. Crear las condiciones, como se ha logrado en los dos últimos años para brindarle certidumbre al empresario, al industrial y comerciante, así como a todos los empleados. Si no fuera el caso, no sería precisamente Lázaro Cárdenas uno de los municipios privilegiados con la promulgación presidencial. Cualquiera podría impugnar un argumento así pero, es precisamente la generación de riqueza la que impide el resurgimiento de grupos criminales, como los templarios que en su momento asolaron a la región.

¿Y cuál es el siguiente paso? La creación de una Zona Económica Especial no se limita a un lugar o un municipio, sino a una región, de ahí que los más de 200 kilómetros de la costa michoacana tenga la posibilidad de convertirse no solo en puerto industrial, sino pesquero, ante los inmensos recursos que la pesca de altura puede brindar, principalmente para beneficio de los lugareños. En algún momento, el gobierno del priísta Tinoco Rubí intentó impulsar este sector con la importación de dos viejas embarcaciones traídas de Japón (Michoacán I y Michoacán II) pero que de nada sirvieron. Hoy sus despojos adornan la marina de la API como testimonio de que los proyecto no planificados están condenados al fracaso.

Lázaro Cárdenas y la puesta en escena de la ZEE son de esas combinación que vienen junto con pegado. Las expectativas para el turismo también son enormes, y lo mejor de todo, es que las posibilidades de éxito son tangibles. LC y la ZEE son la luz al final del túnel.