Exposición de Motivos / Silvano a lomos de corcel

Publicado en Michoacán el Viernes 6, Mayo, 2016

Por Alejandra Bravo

No resulta difícil razonar por qué el gobernador Silvano Aureoles Conejo se ubica como el que mejor aceptación tiene de todos sus homólogos del país según Mitofsky, incluso superando al propio presidente Enrique Peña Nieto. El estado de Michoacán y sus múltiples y enormes problemas requieren de decisiones prontas y precisas que no cualquiera puede hacer, y resaltan comparado con el resto de las entidades en el país que en la mayoría de los casos reprueban a sus gobernantes.

Para nuestro estado, luego de estar en el ojo del huracán por el hostigamiento del crimen organizado, de la ingobernabilidad en varias regiones y la crisis política derivada del magisterio centista y sus fuerzas básicas de las normales, Silvano ha logrado mantener un estatus político para sobrellevar las cosas. En resumen: comparado con el desastre de sus antecesores como el manipulable Salvador Jara, el fallido gobernador Fausto Vallejo, el encarcelado Jesús Reyna y todavía el desastre de Leonel Godoy, así como la pésima administración de Lázaro Cárdenas Batel, pareciera que Silvano ya no podría tocar fondo como lo hicieron quienes le precedieron. Podríamos decir que lo peor ya pasó.

La imagen que la empresa Mitofsky le imputa con un 59 por ciento de aceptación dice mucho. Si bien el carisma y la imagen generada desde su campaña no gustan a todos, sí a la mayoría que lo llevó al poder y lo mantiene en él de manera legítima. Es ese casi 60 por ciento de aprobación que mira en su gobernante el hombre popular como cualquier otro.

Que hace y se divierte como cualquier otro. Que  es criticado por lo que hace y no por lo que deja de hacer. Es el hombre que con sombrero de Huetamo, paliacate rojo al cuello y a lomo de caballo abre gustoso y alegre la Feria Ganadera de Michoacán.

Silvano es pues el hombre que no deja de ser gobernador por cantar Caminos de Michoacán, por hablar el idioma de los michoacanos. El que es criticado por generar una espontánea fiesta ranchera que todos cantan y al día siguiente cuestionan, y son sus severos críticos los que piensan que Silvano no debería ser gobernador, pero se les olvida que fue la mayoría la que lo dispuso en el lugar que hoy ostenta: gobernador constitucional de Michoacán.

Silvano Aureoles Conejo está lejos de ser un gobernador solemne, si fuera el caso que la sociedad quisiera un mandatario así, otro sería el que gobernara Michoacán. Se les olvida a sus críticos que un buen gobierno no tiene por qué estar ajeno al buen sentido del humor, a la alegría, a la fiesta.