El hombre que noqueó a Edith Piaf

Publicado en Música el jueves 9, marzo, 2017

Corría el año de 1915, cuando en una calle de París con la ayuda de un gendarme nacía una de las mayores voces del siglo pasado, y con ello una vida llena de altibajos, hablamos de Edith Giovanna Gassion, mejor conocida como Edith Piaf. Siendo una pequeña de padres alcohólicos, fue dejada al cuidado de su abuela quien regenteaba un “burdel”. Se dice que Edith fue alimentada con vino y criada por prostitutas; a los cuatro años sufrió de meningitis, la cual le generó una ceguera temporaria. Siendo adolescente, trabajó con su padre viajando con un circo o haciendo acrobacias en las calles. Recibió aplausos cantando en la calle junto a su media hermana Mamone, con lo cual lograban reunir unas cuantas monedas. A los 16 años quedó embarazada, pero su hija Castelle falleció a los dos años de meningitis, lo que llevó a no poder concebir futuros hijos.

 

 

La magia ocurrió en 1935, cuando Edith cantaba en una avenida de París y  fue vista por un empresario llamado Louis Lepleé, el cual quedó maravillado y la contrató para que trabajara en su bar, lugar frecuentado por muchas celebridades de la capital. Este mismo hombre, fue quien la bautizó como “Piaf”, que significa pequeño gorrión, pues la veía como un pajarito con una poderosa voz. Fue así como su mentor empezaría a convertirla en una estrella, mostrando lo mejor de ella ante el público.

 

 

Ya para finales de los años 30, la Piaf consolidaría grandes éxitos gracias sus canciones como Je ne regrette rien, La vie en rose y Les amants de Paris. Estos logros le proporcionarían sumas de dinero que ella derrocharía con amantes y ayudando a todo aquel que se lo solicitara. Pero en 1946 Edith viajó a Nueva York y conoció Marcel Cerdan, el amor de su vida, «el único hombre al que he querido», según ella misma afirmó. Cerdan era un boxeador argelino apodado “el bombardero marroquí”, quien rara vez perdió una pelea durante su carrera deportiva, un peleador de origen humilde y gloria nacional de Francia.

 

 

Lo triste para la Piaf era que Marcel estaba casado y vivía con su esposa e hijos en Marruecos, la relación se mantuvo bajo un estricto secreto, inclusive llegó a molestar al círculo íntimo de la cantante, pues temían por la reputación de los dos. Pero el amor por él creció al punto que Edith compró una casa en Bois de Boulogne para estar más cerca del deportista, incluso el lugar contaba con un gimnasio para que Cerdan entrenase los días que estuviese cerca de ella.

 

 

En el éxito de ambas carreras, dividían sus conciertos y peleas para pasar tiempo juntos. Entre París y Nueva York, vuelos trasatlánticos y encuentros en hoteles. Pero la suerte le jugaría una mala jugada a la cantante, el 29 de octubre de 1949, el avión que trasladaba al boxeador a la gran manzana para visitarla se desplomó en las islas Azores. Esa noche Piaf le dedicó su show en Versailles, para después conocer muchos días oscuros. La pérdida fue demasiado fuerte para Edith, posteriormente cayó en el alcoholismo y se convirtió adicta a la morfina;  un cocktail mortal. Al tiempo que el mundo aplaudía su voz, la pequeña gorrión decaía física y emocionalmente, sus mañanas habían perdido una razón importante por la cual cantar. Edith Piaf perdería la vida el 11 de octubre de 1963 y sería enterrada en el cementerio de Père Lachaise.

 

 

[Vía Eter]