La historia nunca revelada de Hotel California

Publicado en Música el lunes 19, diciembre, 2016

Todos estábamos deslumbrados cuando apareció Stand up, el fantástico segundo álbum de la banda inglesa Jethro Tull. Desde la portada, que se abría y descubría a los cuatro miembros del grupo recortados y de pie como en los viejos juegos, hasta el soberbio conjunto de canciones y sonido, además de la aparición casi mágica de flauta de Ian Anderson. El disco fue instantáneamente numero uno en las listas inglesas.

Stand up contenía una versión prodigiosa del quinto movimiento de una suite de Juan Sebastián Bach con la flaura de Anderson doblada. No prestamos atención, por decir la verdad, a un penúltimo tema del álbum, una curiosa y sensible canción titulada We used to know, creado a partir de la habilidad de Martin Barre a la guitarra. Era la tercera canción de la cara B del vinilo. Fue grabada el 1 mayo del año 1969.

El tema sonaba así:

Siete años más tarde, en un maravilloso día del mes de julio de 1976, en la playa de Malibú, en Los Ángeles, en una casa alquilada, el guitarrista Don Felder grabó una maqueta increíble en su magnetófono Teac de cuatro pistas. La demo tenía una base que se asemejaba a un reggae, construido en su primitiva caja de ritmos Roland Rhythm Ace. Pero lo más importante era que Don grababa una fascinante progresión de acordes de guitarra, con tres y cuatro partes prodigiosas.

Por esa época, Don Felder estaba colérico porque se encontraba a sueldo en los Eagles y apenas le dejaban meter la cuchara en la tarta de los derechos de autor. Había logrado colar dos canciones en el cuarto disco de los Eagles, One of the these nights. Pero una composición la había firmado con el “lider y voz”, Don Henley y la otra, con su compañero, el bajista Randy Meisner. Su obsesión era meter sus canciones como fuera en el nuevo disco de los Eagles y para eso había que convencer a Glenn Frey y Don Henley, los líderes, que pensaban que Felder no era más que un excelente guitarrista. No un buen compositor y menos aún un buen cantante.

En Calabasas

Al final del verano, los Eagles alquilaron un rancho en Calabasas, a pocos kilómetros de Los Ángeles. Allí oirían todas las maquetas para elegir los temas que fueran a grabar y ensayarlos en una sala enorme. La idea era registrar primero las canciones elegidas en los Record Plant de Hollywood y, después, producirlas definitivamente en los Criteria Studios de Miami, donde Eric Clapton había grabado el mítico Ocean Boulevard, que tenía curiosamente como gran éxito el reggae de Marley, I shot the sheriff.

Don Felder presentó 11 temas en su maqueta. Don Henley, que se había apoderado vocalmente del grupo, las escuchaba una a una pero no perdía mucho tiempo. Las descartaba rápidamente hasta que, ante la sorpresa de Felder, se paró en algo que le llamó la atención. Henley escuchaba repetidamente, eebobinaba una y otra vez para escuchar aquella canción que el guitarrista había compuesto en Malibú. Don Henley iba hacia adelante y hacia atrás con la maqueta. “Me encanta este tema, Fingers [así llamaba a Felder]. Suena muy español, como a un matador o algo así”. Glenn Frey, el otro líder de los Eagles, también dio su aprobación. Y Don Henley dijo:”Vamos a llamarla Mexican bolero“.

Pero a Felder no le esperaba la gloria. Don Henley, como cantante, decidió que para cantarla era mejor grabarla en si menor, en lugar del poderoso mi menor que Felder había utilizado para escribir su sensacional progresión de acordes. Y había más problemas. La canción duraba más de seis minutos.

Henley, por supuesto, como un Rey Lear de las letras en los Eagles, desarrolló una historia “sobre la búsqueda de la hija de Dios”. Alguien tan juicioso y terco como Bill Szymczyk, el ingeniero y productor de los Eagles, sugirió que aquella idea iba a traer problemas. Glenn Frey, más positivo, dijo que había que escribir una historia sobre una fantasía en California. Pronto apareció el título de Hotel California. Frey estaba obsesionado con Steely Dan, el fantástico grupo con el que compartían manager ,

Don Henley decidió las maquetas que se grabarían. Discutió hasta con su amigo Glenn Frey, pero decidió que Hotel California debía ser el primer single del nuevo álbum de los Eagles. Nadie pudo quitarle esa idea de la cabeza, a pesar de que ninguna emisora americana programaba temas de más de cuatro minutos. Los Eagles estaban inventando el classic rock.

El estudio de Clapton

En los Criteria Studios de Miami hubo problemas para grabar Hotel California. Don Henley decidió que no le gustaban las guitarras que se habían grabado. Quería exactamente las que había oído en la maqueta de Malibú. El problema fue que la maqueta se había quedado en Malibú. Menos mal que Felder llamó a su casa y, gracias a su esposa Susan, pudo reconstruir el tipo de sonido y progresión de acordes de la primitiva maqueta.

Las dos primeras versiones grabadas de Hotel California se hicieron en los Record Plant de Los Ángeles. La última y definitiva, en los Criteria de Miami. Todo el mundo recuerda el increíble y maravilloso solo final de Don Felder y cómo le contestaba Joe Walsh. Era impresionante, salvaje, furioso. Para muchos técnicos, es el mejor diálogo entre dos guitarristas que se haya grabado. Como si imitaran el solo de Martín Barre de Jethro Tull, del final de We used to know.

El tema se acabó tras una edición final en stereo, en dos pistas, tras 32 tomas. El resultado final era una obra maestra. Pero no fue el primer single. El candente New kid in town fue el primer tema estrella del álbum.

En la primavera de 1977, ocho años después de haber escrito We used to know, Ian Anderson, el líder de Jethro Tull y autor de la canción, se dio cuenta de que los acordes y su progresión armónica era casi idéntica al de Hotel California de los Eagles, que era numero uno en todo el mundo. Quiso querellarse contra los Eagles. No sabemos lo que ocurrió, pero pronto renunció. ¿Quien le convenció?

Además,Anderson había metido la pata, porque al recordar y comentar cómo los Eagles habían copiado su tema, argumentó que el grupo americano conocía el tema perfectamente, porque los Eagles habían sido sus teloneros durante una gira de Jethro Tull a finales de 1971 o quizá a comienzos del año 1972, cuando aún eran unos debutantes.

Craso error, porque Don Felder no era miembro de los Eagles en aquellos años. Entró un par de años después. Efectivamente, en la gira de Jethro Tull por los Estados Unidos, en la primavera del año 1972, los Eagles salían un poco antes que el grupo inglés. Pero también estaban entre los teloneros, Captain Beefheart y Gentle Giant . Fue la gira del álbum Thick as brick de los Jethro Tull.

¿Se parecen entre la canción de Jethro Tull y la de los Eagles? Cada uno puede juzgar.

Coincidencias brutales

Las coincidencias son brutales. Amigos de Don Felder aseguran que siempre fue un forofo de los discos de Jethro Tull. Pasión que compartía exageradamente con Tom Hamilton, el bajista de Aerosmith. Si Felder hubiera deslumbrado por su facilidad como escritor o sus docenas de composiciones de éxito, nadie tendría duda que se hubiera tratado de una coincidencia. Ahora se sabe casi con seguridad, que Don Felder copió la progresión de acordes de aquel fabuloso segundo disco de los Jethro Tull. Pero nadie puede probarlo. En todo caso, siempre se dice “inspirado en… “. Cuando se le pregunta, Felder asegura que, simplemente, es su mejor canción, la cumbre de toda su vida. Pero el caso es que Glenn Frey y Don Henley siempre sospecharon de la procedencia del tema y acabaron por echar a Don Felder de los Eagles por su manera de gestionar el dinero, la amistad y la envidia.

Luego está la historia de la letra, que todavía enciende pasiones, discusiones e interpretaciones entre poéticas y disparatadas. Don Henley me dijo una vez que son simples historias que vives o o te imaginas y las mezclas a tu favor. Se enfada mucho cuando se le recuerdan las absurdas teorías de la historia de una casa satánica, al estilo de Aleeister Crowley. Y más aún se enfada si le dices que Hotel California era la mansión de Hugh Heffner.

Lo que uno cree es que la letra trata, entre otras historias, de la azarosa vida amorosa de Don Henley, intoxiada por la cocaína y por la figura de Stevie Nicks, la cantante de su grupo rival, Fleetwood Mac, en aquellos años. Un amor fou que duró más de dos años, entre despedidas y reconciliaciones. Glenn Frey apostilla que claramente trata de los excesos del american way of life.

Es curioso descubrir que el Hotel California existía realmente en aquellos días. Estaba en la Ciudad de Todos los Santos, en la Baja California mexicana, no muy lejos de donde, todas las navidades, Don Henley y el mánager Irwing Azoof pasaban sus vacaciones navideñas.

La foto de la portada tiene como protagonista al Beverly Hills Hotel, llamado también el Palacio Rosa, pero la foto del interior está realizada en el Lido, en Hollywood. La obra maestra te deja con el sabor de que “se puede extraer cual recuerdo maravilloso de un lugar encantador”, pero ,al final, desgraciadamente o no, siempre se prefiere el apego que uno tiene por el hogar. Pero también refleja el perverso sentido yanqui de “money, no problems” .