Lemmy Kilmister, el extraño anarquista nazi

Publicado en Música el jueves 1, diciembre, 2016

Me contó el propio Lemmy que fue Keith Emerson, de Emerson, Lake and Palmer quien le introdujo en la estética nazi. Pero sólo fue un coleccionista por estética, porque “yo soy un anarquista, no un nazi. Es mi cruz de hierro del rock”. Y punto. Nada más.

No me extrañaría, porque su absoluto dominio del arte escénico del rock lo vivió, lo fagocitó desde que fue “pipa”, primero de Nice , los maravillosos Nice, con el sentido de la música clásica de Keith Emerson, que luego se hiciera salvaje con los sintetizadores “moog”, en los tiempos de Emerson, Lake and Palmer. Lemmy vivió los tiempos en que Emerson destrozaba teclas o jugaba incluso con las “groupies” en algunos escenarios. Fue su universidad antes de asaltar los escenarios cuando su maravillosa “Silver Machine” le dio el puesto de cantante y líder en los siempre dubitativos Hakwind.

Salvo el caso único de Paul Mc Cartney y ,desde luego, la magnífica puesta en escena de Phil Lynott en Thin Lizzy , nunca he visto a un bajista que se coma a los escenarios como Lemmy desde que despegó en Motörhead. Si vimos a Liam Gallagher de Oasis siempre con el micrófono más bajo de su boca era una simple composición que había copiado e inventado nuestro héroe Lemmy para que el efecto escénico se convirtiera en un diálogo con el cielo. Siempre cantaba con la cabeza hacia arriba, mirando a los astros que le protegían.

El marxismo de Lemmy

Su marxismo eran las películas de los hermanos Marx, que incluso las introdujo en algunos de sus shows. Eran “tan heavies” como los mismísimos Black Sabbath. Lemmy siempre tuvo una amistad especial con Ozzy Osbourne. Se intercambiaban parafernalia sobre los monstruos del la muerte, los poderosos exorcistas, las cruces del diablo y, por supuesto, símbolos de las SS.

Si, le he visto salir casi completamente borracho. Sobre todo, en una ocasión en Glastonbury, pero era un buen borracho de Jack Daniels, su bebida favorita, su botella en blanco y negro, como su estética que encajaba en la puesta en escena del grupo.

Creo que desde que le prohibieron la bebida por culpa de su destrozado hígado, a Lemmy le pareció la vida una grosera calamidad. Fue hace dos años cuando le metieron en su corazón un cardio-desfribilidaor. No quiso saber nunca nada de su salud. Hasta el punto que tenía un cáncer mortal y no lo supo hasta dos días antes de su muerte. Atrás quedan las leyendas en los camerinos del Top of the Pops, con una orgía con las Nolan Sisters, las “succiones” de las groupies antes de aparecer en el escenario, heredado de Keith Emerson o la típica frase de Lemmy :”Aparentemente, Soy indestructible”. Tenía razón, aparentemente.