McCartney en la URSS

Publicado en Música el lunes 28, noviembre, 2016

Paul McCartney estaba francamente deprimido, sin saber qué hacer, aquel verano del año 1987. El peso de la púrpura era excesivo tras el fracaso de su sexto álbum en solitario, Press to play, una solemne, caballerosa y sublime caída al infierno artístico.

Un tanto nervioso, Mac llamaba a músicos famosos para tocar los fines de semana en un estudio del este de Londres. Jam Sessions con Johnny Marr de los Smiths, Terry Williams, Elvis Costello e incluso con Trevor Horn, el productor de moda, bajista como Paul. Pero no sacó nada en limpio.

Siempre que sufre crisis de imaginación, McCartney recurre a las “raíces” como bote salvavidas, como John Lennon lo hizo en su travesía del lost weekend, con el escandaloso disco Rock and roll, producido por Phil Spector. Así que el 20 de julio, Paul reclutó un nuevo grupo en aquel estudio de espantapájaros que era su molino de Sussex. Llamó a Mick Green, un veterano guitarrista que conocía de los días del Cavern de Liverpool, a Mick Gallagher, el excelente teclista de Ian Dury y los Clash, y a Chris Whitten , un batería de la vieja escuela .

 

A la primeras horas ya estaban grabando, como en los viejos tiempos del rock and roll, sin ensayos, al grito de A- One , Two , Three , Four! Well a I gotta girl with a record machine, como en los viejos tiempos del Cavern. Sólo viejo rock , al estilo de 1957, pero 30 años después. Los temas se grababan en una sola toma, quizá en dos. Caían como viejas manzanas: Lucille, Lawdy Miss Clawdy, Midnight special, That’s alright, Mamma… Tras unas pocas horas intensas, Paul decidió seguir grabando el siguiente día, 21 de julio. Atacaron todo el viejo repertorio que Paul sólía tocar con los Beatles, en Hamburgo. En dos días, grabaron 22 canciones, 22 clásicos, incluido I saw her standing there, de los Beatles, del propio Paul.

Vender biblias a los rusos

Pero, ¿que hacer con todas aquellas canciones grabadas? Paul no quería que se tratara de un nuevo disco y que se pensara que había regresado a sus raíces porque sus nuevos temas ya no gustaban. En realidad, trataba de que su sangre volviera a fluir como artista gracias a las canciones que le habían ayudado a ser músico, a su vocación, a su principio básico. Su primera idea fue lanzar el disco sin nombre, sin créditos, como si se tratara de un disco pirata, tan de moda en los años ochenta. Muchos de aquellos discos piratas venían de Rusia, con créditos en cirílico . Le había impresionado el viaje y la gira de Billy Joel a la Unión Soviética en aquellos meses, durante el tour llamado The bridge. Una gira con su actuación en Moscú , que incluía una versión de Back in the USSR. Tiempo apareció un disco en directo llamado Kontsert, Concierto, en ruso , mal grabado y peor cantado, que Billy Joel nunca quiso publicar.

Paul decidió que tan sólo quería fabricar unas pocas miles de copias para comprobar las reacciones que provocaba el disco. Pero su nuevo mánager, el respetuoso Richard Odien le bajó los pies al suelo. La poderosa EMI no le dejaría realizar semejante idea. Le sugirió otra perspectiva más frágil y encantadora. Efectivamente, concedía la idea original de que tuviera la pinta de un disco pirata, con su información en cirílico, pero que fuera envuelto como regalo de Navidad. Gratis: para amigos y familiares. Finalmente, se prensaron sólo 50 copias para los amigos. A todos les gustó el proyecto. Esos discos primitivos valen dinero en la actualidad.

Paul terminó por olvidar el proyecto en tan sólo un par de meses, pero, al ver en televisión a Mihail Gorbachov invocando a la perestroika, la reestructuración de la Unión Soviética, creyó desde un primer momento que quizá los soviéticos, los comunistas abrieran las puertas a un Beatle, ya que había firmado una obra maestra como era Back in the USSR.

Paul decidió que el disco sólo se publicara en la Unión Soviética. La papeleta, el enorme reto ejecutivo le caía como una losa a su nuevo mánager, que viajó a Moscú, vía consular, para entrevistarse con el único sello discográfico de la Unión Soviética, la famosa Melodiya. A la casa de discos soviética le cayó en gracia el proyecto y decidió lanzar el nuevo disco de Paul Mc Cartney , titulado en ruso Choba B CCCP, es decir, la traducción en ruso de su Back in the USSR.

Demasiado caro para los rusos

Los soviéticos publicaron el disco de Paul a primeros de octubre de 1988. El vinilo, sólo apareció en ese formato, tuvo varias pegas. Costaba unos siete dólares en la tiendas oficiales del Gobierno soviético, algo así como unos 250 dólares para los norteamericanos. Es decir, que ningún rusos lo podía comprar, a menos que fuera un noble de la aristocracia del partido.

Los soviéticos le dijeron a la oficina de Paul, que en la primera semana de su publicación, el disco llegó al número uno de ventas en la lista que reportaba la tienda Moskovsky Komsomolets. No iba a ser tan sencillo: el contrato con los rusos obligaba al sello a prensar 400.000 discos. Sólo se facturaron 40.000. De las 20 canciones que grabó Paul, sólo se incluyeron 11. Las primeras copias llevaban una extraña portada amarilla, con el sello rojo de la compañía Melodiya, más un comentario del prestigioso crítico ruso Andrei Gavrilov.

La portada para la exportación de los países comunistas era magnífica, diseñada por el enorme artista Michael Ross. Linda McCartney había hecho una foto a Paul con la estrella roja, símbolo soviético, para el interior del álbum Ram. Servía perfectamente para el proyecto. El titulo del disco aparecía en letras latinas .Y había un peculiar comentario del periodista Roy Carr, del New Musical Express.

Un año después llegaba la caída del Muro de Berlín y el absoluto colapso de la Unión Soviética. Así que en 1991, la Vuelta a la Unión Soviética de Paul Mc Cartney se publicaba en todo el mundo con el sello EMI. Esta vez, con una versión de 13 canciones.

Una segunda versión del disco fue lanzada en la Unión Soviética cuando ya era Federación Rusa, con dos canciones más. Paul incluso hizo una entrevista para la radio rusa, que, según algunas versiones, tuvo una audiencia de 35 millones de personas.

De aquella vieja versión en su estudio del Molino continúan sin darse a conocer , sin publicarse , los siguientes temas: I saw her standing there (The Beatles); Take this hammer (Lonnie Donegan); Cut across shorty (Eddie Cochran); Poor boy(Elvis Presley); Lend me your comb! (Carl Perkins); y No other baby (The Vipers), aunque ésta última la grabó para un disco parecido , llamado Run devil run.

Paul McCartney , finalmente, viajo a Rusía y completó su sueño de actuar en la mismísima Plaza Roja, con el Kremlin a un lado, el 24 de mayo del año 2003. Desde niño, desde que le había preguntado a su padre por el telón de acero, siempre creyó que el gran vínculo de la paz era la música y por eso extendió su mano para recobrar la paz y amistad con los “viejos demonios” soviéticos, como le había comentado su padre, James.