En México la muerte entra por el esófago

Publicado en Nacional el viernes 26, febrero, 2016

Forman parte de nuestro bagaje cultural, de nuestras tradiciones, pero debido al proceso de elaboración y la falta de higiene, ya también son parte de nuestros problemas de salud: Tacos, Tortas, Tamales, Tostadas, Totopos, Tortillas, Tlacoyos, Teleras, etc.

La ingesta en exceso de dichos productos, la mayoría elaborados con falta de higiene en puestos callejeros, provoca obesidad, cólera y fiebre tifoidea, de acuerdo a la nutrióloga Leticia Martínez Viveros, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), quien destaca que “los malos hábitos alimenticios están matando a los mexicanos”, pues 7 de cada 10 connacionales mayores de 15 años padecen sobrepeso u obesidad, y todos ellos se encuentran en riesgo de desarrollar padecimientos circulatorios, diabetes e incluso algunos tipos de cáncer. Además, señala que una falta de buenos hábitos alimenticios propicia que los organismos estén más propensos a contagiarse de virus, como la influenza.

México es un país que, debido a sus malos hábitos alimenticios, presenta serios problemas de obesidad y enfermedades relacionadas con ésta, tales como diabetes, gastritis y colesterol en contraste con otros países como Canadá, Japón y Estados Unidos. Sin embargo, es cierto que los mexicanos están cada día más conscientes de las consecuencias que puede tener el no alimentarse adecuadamente aseveró la especialista del IMSS en un artículo publicado en el sitio de internet del Instituto Nacional de Salud Pública.

Martínez Viveros explica en su estudio que no le agrada el uso de la palabra dieta “porque asusta a muchos”, a pesar de que el diccionario la define como todo lo que comemos o bebemos en 24 horas. “Tratamos de evitar este término, también, porque da la idea de ser algo pasajero, de 2 ó 3 meses, y que luego se seguirá comiendo como siempre. Por ejemplo, cuando un paciente llega con problemas de colesterol en sangre, suele preguntar cuánto tiempo durará el régimen recomendado; nosotros solemos contestar que el tiempo que quiera estar bien. Es nuestra intención cambiar esta percepción y hacer énfasis en que la población no siga una dieta temporal, sino una alimentación saludable permanente”.

“Hay que evitar la comida chatarra, y ni siquiera comprar estos productos. Al ir de compras al autoservicio hay que hacerlo después de comer o desayunar, porque quien va con apetito tiene antojo de comer algo, y eso va a ser algo que engorda, como galletas o refrescos, y no un kilo de verduras”.

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Estudios realizados recientemente sobre hábitos alimenticios, revelan que ocho de cada diez mexicanos, no comen balanceadamente y la mayoría de lo que consumen es alimento chatarra. La Esofagitis se define como cualquier inflamación y/o irritación del esófago, problema que afecta a gran número de mexicanos —principalmente por pésimos hábitos alimenticios— al grado que impide comer y dormir en forma normal. Tal vez usted esté cerca de padecer este problema y pueda evitarlo; así que, por salud, siga leyendo.

El esófago es el tubo hueco por el cual se transportan alimentos y líquidos desde la garganta hacia el estómago, y cuya pared comprende varias capas de tejido, incluidos membrana mucosa, así como músculo y tejido conjuntivo. Bien, pues cualquiera de estas estructuras puede sufrir irritación y/o inflamación y desarrollar lo que médicamente se conoce como esofagitis.

La causa más común de esofagitis, y por la que gran número de mexicanos la padecen, es reflujo gastroesofágico, el cual se explica de la siguiente manera: al comer los alimentos siguen una trayectoria del esófago al estómago, teniendo que pasar por una apertura que actúa como puerta, llamada hiato, el cual se cierra en cuanto la comida ha entrado, a fin de que el bolo alimenticio no regrese; cuando el hiato no realiza adecuadamente su función, el alimento tiende a regresar trayendo consigo al ácido clorhídrico que el estómago segrega para realizar la digestión, el cual es tan corrosivo que desgasta las paredes del esófago, perforándolo paulatinamente —cuando el problema llega a este punto recibe el nombre esófago de Barrett—.

La irritación que se provoca hace que los tejidos se inflamen (ocasionalmente se presentan úlceras), que haya dificultad en la deglución (tragar) y sensación de ardor y/o acidez en el esófago, además de sabor agrio o amargo en la boca que viene de la regurgitación del contenido del estómago; no es raro que la garganta se irrite y se manifiesten tos y voz ronca.

Cabe destacar que el ácido estomacal igualmente irritará al esófago al haber excesivo vómito (rasgo de quienes padecen bulimia), al consumir ciertos medicamentos (como ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, potasio, alendronato y doxiciclina) y al ingerir irritantes (cítricos, picantes, alcohol y tabaco) que dificultan la buena digestión.

Estudios del gastroenterólogo Felipe Ambrosio Chávez define esta situación como una de las enfermedades crónicas y progresivas que giran en torno a la alimentación aunque se manifiestan en problemas de alimentación tienen un gran campo que afecta a la persona por lo que es muy difícil tratar a las personas con estos problemas, loa problemas más graves es la anorexia,  bulimia y la obesidad.

Comenta que este problema afecta en la mayoría de  los casos a estudiantes (hombre y mujeres) y que los factores más comunes son estrés, autoestima baja, y lo más común la apariencia física. Esto es por trastornos que  nos vamos haciendo y que lo único que hacen es afectar nuestra salud, tanto física como emocional.

Recomendaciones

La nutrióloga Leticia Martínez Viveros enfatizó que los alimentos de origen animal no deben evitarse, sino consumirse con mesura e inteligencia. “Podemos tomar leche descremada, pues de ella nos interesan sólo el calcio y proteínas; en cuanto a quesos, hay que preferir los más frescos, como panela, requesón o cottage. Respecto a la carne, mejor la que sea pulpa y pedir que se le quite la mayor parte de grasa posible; también se debe dar preferencia a pescado y pollo, si bien a éste hay que quitarle la piel y partes amarillas que hay junto a la carne, porque es colesterol”.

En referencia al huevo, indica que sólo se aconsejan dos piezas a la semana. “La yema o parte amarilla tiene propiedades nutritivas importantes, pero es rica en colesterol: promedia 250 miligramos, cuando la recomendación es menor a 300 miligramos al día. Las claras pueden consumirse todos los días, de modo que una posibilidad es preparar dos de ellas con una yema”.

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Al preparar un sándwich o torta se aconseja usar pan integral, añadirle jitomate, germinados o lechuga, y evitar mayonesa, mantequilla o crema, así sean light; para sazonar es preferible emplear mostaza.

Martínez Viveros destaca la importancia de incluir leguminosas como frijol, lentejas, chícharos, soya, alubias o habas, sobre todo cuando se combinan con cereales, ya que así, además de vitaminas y minerales, nos proporcionan proteínas de excelente calidad y sin grasa. “Un plato de frijol con arroz es un alimento de alto valor, pero sin agregarle chorizo o chicharrón, porque lo echamos a perder”.

En cuanto a las frutas, explica que para medir las raciones es útil contar con una taza de aproximadamente 250 mililitros; 3/4 partes de ella es una ración de uvas, mientras que una entera corresponde a la de melón o papaya picadas. Manzana, pera, durazno o naranja son una ración por pieza, pero en un mango encontramos dos. Respecto al jugo de cítricos, en 150 mililitros (poco más de medio vaso) tenemos dos porciones, pero hay que tomarlo sin colar, pues de por sí se le ha quitado el bagazo.

“Cuando consumimos una ración de fruta y otra de verdura en la mañana, tarde y noche, cubrimos la recomendación mínima. A esto habría que puntualizar que debemos preferir productos frescos, no cocidos, e incorporar los que se comen crudos”. Sólo las personas con diabetes tienen restricción, pues deben evitar verduras con alto contenido de hidratos de carbono: elote, papa, nabo y betabel.

Los cereales integrales son de lo más recomendable, pero no deben estar adicionados con grasas o miel y azúcar, como ocurre con muchos productos que hay en tiendas naturistas, por su alto contenido calórico.

Respecto a productos light, explica que, antes de consumirlos, lo ideal es tener buena nutrición con productos naturales, no industrializados. “Light significa que tienen poco o bajo contenido calórico, pero esto no quiere decir que sirvan para darse atracones con ellos. Los edulcorantes no calóricos se aconsejan a quien no puede renunciar a lo dulce, pero en general hay que evitarlos y conocer el sabor natural de cada alimento”.

Y opina que aún estamos a tiempo “para que las personas que no tienen una enfermedad metabólica (que impactan la salud cardiovascular, como diabetes, hipertensión o colesterol elevado) se alimenten sanamente y tengan actividad física constante; con 30 minutos de caminata, rutina en bicicleta, escaladora o mediante un video, pueden evitarse muchos dolores de cabeza. No hay que olvidar que una embolia podría confinarnos en casa o que una diabetes mal tratada ocasiona amputación, pérdida de vista o insuficiencia renal”.

Desde bebes

La especialista añade que los niños pequeños deben alimentarse del seno materno durante los primeros 6 meses de vida, pues así se garantiza su óptimo crecimiento y desarrollo durante el primer medio año (en casos excepcionales, cuando no se cumplen las expectativas de crecimiento, se pueden brindar suplementos). A partir del sexto mes se deben consumir exclusivamente papillas de frutas y verduras, y poco a poco incluir leguminosas, cereales y agua con frutas, pero sin azúcar.

“Cuando los padres le dan leche, agua de frutas o té al bebé, le ponen azúcar o miel, y ahí empiezan a arruinarlo todo. Digo esto porque el niño no aprende a reconocer el sabor natural de los alimentos y el día que los prueba o toma agua natural, los rechaza”.

Niños más grandes y adolescentes, además de sus tres comidas, necesitan una colación o refrigerio en la mañana y otra a media tarde para cubrir sus requerimientos nutricionales y energéticos.

“Pero no deben ser frituras, bebidas endulzadas o pastelitos chatarra, sino fruta, verdura, yogurt, avena o amaranto, es decir, refrigerios saludables y en pequeñas proporciones. No debemos olvidar que un niño gordito tiene alta probabilidad de ser un adulto obeso con enfermedades crónicas, y que adolescentes con peso excesivo tienen 50% de posibilidades de continuar con dicho problema en la edad adulta”, concluye.

Por invasión de microbios

Las enfermedades por malos hábitos alimenticios son: la esofagitis puede presentarse por infección causada por virus, como herpes o gérmenes que aprovechan baja de defensas del organismo del paciente; Diabetes. Síndrome caracterizado por la acumulación excesiva de glucosa en la sangre, debido a deterioro absoluto o parcial de la secreción y acción de la hormona insulina; Hipotiroidismo. Si la glándula tiroides —ubicada en el cuello— no funciona adecuadamente genera escasa cantidad de hormonas; Insuficiencia renal. El riñón pierde la capacidad de eliminar residuos y toxinas de la sangre, concentrar orina y conservar sales minerales; Lupus. Por mal funcionamiento del sistema inmunológico, el propio organismo ataca a órganos importantes, como corazón, riñones y pulmones, pero sobre todo a articulaciones, provocándoles inflamación y desgaste.