Con The Hateful Eight Tarantino no logra superar a Tarantino

Publicado en Perspectiva el Jueves 11, Febrero, 2016

Cada que Quentin Tarantino filma una nueva película, los cinéfilos tienen una amplia expectativa sobre lo que va a ofrecer este director estadounidense, sin embargo al final es posible ver que el nuevo maestro del spaguetti western no se arriesga mucho, y cae en los mismos cliches que ha repetido en la última década: homenajes y refritos, por una verborrea incontenible y a ratos ingeniosa, los personajes criminales y fuera de control, la truculencia de los excesos sanguinarios y, en definitiva, la violencia como espectáculo que se puede acompañar con palomitas acarameladas.

Tarantino sigue siendo Tarantino, y en si última propuesta, The Hateful Eight -los ocho odiosos- recupera a varios intérpretes que ya habían trabajado con él, y demuestra su temor a no poderse superar, por lo que el filme termina siendo tan tarantiniano como siempre.

Toda su filmografía hasta la fecha encierra esas características, que son los principales rasgos e intereses de Tarantino como autor, desde la respetable Reservoir Dogs (1992), pasando por la sobrevaloradísima Pulp Fiction (1994), su episodio de Four Rooms (1995), Jackie Brown (1997), los excesivos dos volúmenes de Kill Bill (2003, 2004), la innecesaria Death Proof (2007), la finalmente desmesurada Inglourious Basterds (2009) o la irregular y quebradiza Django Unchained (2012), hasta la propia The Hateful Eight, la cual relata lo que se encuentran los pasajeros de una diligencia, que huyen de una ventisca por los caminos nevados de Wyoming, en una pretendidamente acogedora parada del camino a Red Rock.

Más allá de las expectativas, Tarantino sigue demostrando que es un buen director de actores, con Samuel L. Jackson y Kurt Russell a la cabeza de un esforzado reparto como los locuaces cazarrecompensas Marquis Warren y John Ruth, respectivamente, un grupo de intérpretes en el que destaca Walton Goggins como el sureño Chris Mannix y Jennifer Jason Leigh como la pérfida Daisy Domergue. T

anto ellos como Tim Roth, Michael Madsen o Demián Bichir comprenden que The Hateful Eight, más que un western, es un filme de misterio claustrofóbico en la mejor tradición salida de la obra de la vieja Agatha Christie.