El PRI de hoy

Publicado en Perspectiva el miércoles 6, abril, 2016

Alejandra Bravo

Lo ocurrido el pasado sábado para los priístas fue sin duda un “día de fiesta” en el que las multitudes aclamaban al nuevo dirigente, Víctor Silva, anterior candidateable a gobernador que tras dirimir por el supremo mandato de un dedo índice rector, se tuvo que conformar con una nada despreciable diputación en espera de mejores tiempos para renacer de sus cenizas.

Pero Víctor Silva tiene un problema: él está de adorno en un partido que de cara al siglo XXI prefirió no aventurarse hacia el difícil pero necesario camino de la oposición que le corresponde a los perdedores…como es su caso y el de su partido político. El PRI michoacano se encuentra quizá en una desesperada decadencia de la que sin duda, podría salir adelante, y es que su viejo estilo ha logrado perdurar por décadas, pisoteando los derechos de la militancia.

El relativo éxito priísta estriba en esa herencia de formas y fondos que se resumen en una sola frase: la disciplina priísta. Si no eres el elegido por el de arriba, simplemente no eres el elegido sin el más mínimo derecho a impugnar y punto. La renuncia al derecho de ser “votado” se transforma en la pena de ser “botado” y obligado a apoyar al ungido con la esperanza de alcanzar alguna posición política privilegiada en caso de ganarse las elecciones.

Hoy, el viejo y derrotado partido tricolor es el botín o el objetivo que le permitirá a sus huestes y líderes locales tomar ventaja para la elección venidera. Ellos ya trabajan en ello, tal es el caso de Fausto Vallejo Figueroa que se hace acompañar por su hijo, Fausto Vallejo Mora, por distintas giras de trabajo con el objetivo de colarlo en algún cargo de elección popular.

Las numerosas irregularidades señaladas durante su efímera y fallida gestión, no le impiden al depuesto gobernador ser incansable en sus objetivos. Sabedor de su jugoso capital político, se puede dar el lujo de trabajar por los demás, y cuando digo por los demás, me refiero a la nueva generación de priístas que se habrán de colocar en los distintos niveles de gobierno, incluida su descendencia.

PANAMÁ PAPERS

Una cosa tiene que quedar bien clara: cuando hablamos de paraísos fiscales –a partir del tema que hoy prevalece en la agenda pública por el tema del “Panamá Papers”- se debe reconocer que invertir en el extranjero o trasladar capital hacia los llamados “paraísos fiscales” no es una ilegalidad, puesto que es legítimo ganar más dinero y pagar menos impuesto –repito- si la ley lo permite.

Si hoy se filtraron datos y nombres de personas que han invertido fuera de su país bajo el esquema de presunta corrupción, ahora imaginen si alguien filtrara documento de personas que prefirieron sacar sus placas en otro estado para no pagar los respectivos impuestos; legalmente es posible y nadie debería reprocharnos por ello. El asunto es que en el caso del Panamá Papers no todos son honorables.