La guerra sucia en Estado de México, único recurso del PRI

Publicado en Perspectiva el martes 21, febrero, 2017

Columna PROMETEO
Por: Ricardo López

 

Nuevamente el PRI echa a andar su aparato de choque, los peñaboots y «periodistas laureles» salen a trabajar ya con gran fuerza, pues en el Estado de México, cuna del grupo «Atracomulco» y del PRI está ganando adeptos y subiendo muy fuerte la precandidata de MORENA, Delfina Gómez Álvarez.
Es tanto el miedo que tienen, que tuvieron que usar, como primer golpe miserable, al pseudoperiodista y escoria Ricardo Alemán, famoso por sus escritos y columnas en medios pagados por el sistema, dejando muy en claro que le pagan bien, como para asentarse a decir tanta basura escrita con semejante estilo tan deplorable.
Ricardo Alemán escribe una y otra vez sobre los enemigos del PRI y de «Pena» Nieto de manera absurda y ligera, acusa, señala vilmente, de una manera que se lee el rencor y miedo que sienten esa casta de pseudoperiodistas maiciados y sus amos del PRI. Nunca ha expuesto algún documento oficial para sustentar sus acusaciones y señalamientos, sólo se dedica a despotricar, mentir, atacar cobardemente a la orden de sus amos, cuál perro de ataque entrenado.
Delfina está ganando el Estado de México, cuna de criminales de cuello blanco ante el hartazgo de los mismos mexiquenses que vean diariamente la impunidad y complicidad con criminales y empresarios abusivos de su gobierno, donde el «Muñeco» Eruviel prefirió apoyar la Fiesta de Rubí a manera de distractor, que apoyar a sus campesinos, carentes de recursos.
Bien por Delfina, ciudadana que encontró en MORENA una puerta para llevar esperanza a un estado flagelado y saqueado por unos cuantos, los de Atlacomulco, que no solamente roban su estado, roban en todo México.
De Ricardo «lebrel» Alemán, sólo se puede decir que es la misma materia fecal en arremedos de periodista haciendo el trabajo sucio que le ordenan los que le pagan, es lamentable que el periodismo se use para tales fines, pues Alemán pasó de chayotero a lebrel amaestrado.
Es cuánto.