La historia del español que ayudó a los mayas en la lucha contra los europeos

Publicado en Perspectiva el miércoles 30, noviembre, 2016

Algunas veces incluso en la historia oficial ocurren capítulos que son como paréntesis, salen de toda concordia respecto a su tiempo y también nos colman de esperanza en la especia humana.

Cuando en el mundo del siglo XVI toda Europa respiraba aires de conquista, algunos personajes comprendieron, por la fuerza de las experiencias, que la subyugación de otros humanos es simplemente contraria a nuestra naturaleza de igualdad, que tarde o temprano se manifiesta.

Bernal Díaz del Castillo, en sus famosas crónicas sobre la conquista de México, narra un episodio especial y loable. Se trata del caso de un español que había naufragado en las costas de Quintana Roo años antes de la llegada de Hernán Cortes a las tierras mexicanas.

Su nombre es Gonzalo Guerrero, y en 1519, mientras su carabela navegaba de Panamá a Santo Domingo esta naufragó, la tripulación sobrevivió usando botes salvavidas, luego de días a la deriva llegaron a las costas de Caribe, en Quintana Roo.

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Habían sobrevivido 20 tripulantes pero fueros sacrificados por los cocomes salvo por el fraile Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero. Y el de este último fue un caso muy especial: luego de que lo hicieran preso, fue ganándose la confianza de los mayas…. Para 1521 Guerrero se había convertido ya en capitán del ejército local, bajo las órdenes de Nachan can, señor de Chactemal.

Nachan can, además de hacer a Guerrero capitán, lo casó con su hija, Zazil Há, con quien tuvo 3 hijos: presumiblemente, los primeros mestizos de México. Cuando Cortés escribió a Guerrero para que se uniese al bando español, le respondió que con el tiempo se había convertido en un guerrero maya, tenía 3 hijos con una indígena y su cara y orejas habían sido “labradas”. Es decir, se había convertido en un maya.

Probablemente cualquier persona en su búsqueda por sobrevivir se habría adecuado a las circunstancias como Guerrero lo hizo, aunque lo más magnético de esta historia es que la de este atípico español parece mucho más una de verdadero acercamiento entre dos seres antagónicos, una amistad que fue forjándose en la confianza… Finalmente Guerrero murió en 1536, al defender a los mayas de las tropas del capitán Lorenzo de Godoy.