La infanticida de Morelia y/o el Síndrome de Magda Goebbels

Publicado en Perspectiva el Jueves 24, Marzo, 2016

Martha Teresita se levantó el pasado lunes con la certeza de que este mundo ya no era apto para que sus tres hijas pequeñas siguieran viviendo en él. La maestra de primaria de Morelia ya había toma una decisión, que venía meditando desde hace tiempo, y que consistía quitarles la vida a sus hijas Karina, Naomi y Camila, de 3, 5 y 7 años de edad, como un acto para evitar que sufrieran cuando crecieran, al menos así lo indica su confesión que hizo ante el Ministerio Público, la cual -como lo señala el Procurador michoacano- la hizo en pleno ejercicio de sus facultades y en conciencia del crimen que cometía.

Esta premeditación y saña con la que actuó Martha Teresita, ha sido estudiada desde hace años por la ciencia psicológica, ha sido identificada como el síndrome de Medea, que se originó a partir de la tragedia Griega de Eurípides que relata la triste historia de la sacerdotisa Medea, esposa y madre que para castigar la traición de su esposo Jason que la abandonó por la hija del Rey de Corinto, sacrificó la vida de sus hijos para que el dominio de mujeres sobre hombres quedase asegurado.

Sin embargo, en el caso que nos atañe, el infanticidio de Martha Teresita, se circunscribe a la esquizofrenia y la paranoia de una madre sobre protectora, cuyo mayor temor y angustia es que el mundo dañara ya afectara a sus hijas. En el psicoanálisis, se puede decir que ellas eran la representación de su vitalidad, y decidió acabar con el sentido de su vida, por ello ahora todo es muerte para ella.

En la Antigua Roma el padre también tenía el derecho de matar a sus propios hijos bajo la ley “Patria potestas” hasta el siglo cuarto, que, influenciada por el cristianismo, comenzó a considerar el asesinato de los hijos como un crimen. Otras culturas a través de la historia han tratado el asesinato de los hijos con similar ligereza e impunidad.

Sin embargo, la versión que más se acomoda al caso de la infanticida de Morelia, es el trágico caso de Magda Goebbels, quien por su modelo de maternidad (tuvo seis hijos con el Ministro de Propaganda Nazi, Joseph Goebbels), por su esmerada educación en prestigiosos colegios, y su belleza para los canones nazis, fue declarada por el propio Hitler como la Primera Dama del Tercer Reich y que la propaganda nazi promovía como el ejemplo de la madre modelo alemana.

Con apenas veinte años, Magda Goebbels dio a luz a su primer hijo, del industrial Günther Quandt pero la relación con este se rompió debido a la aventura de Magda con un joven y guapo judío. ¡Vaya paradoja!

Sin embargo, forzada por la cultura conservadora de sus padres, y por el vendaval político de su época, optó por dejarse embaucar por el canto de las sirenas del nazismo. En un mitin del partido Nazi en 1930, Magda conoció al orador principal: Joseph Goebbels. Así se afilió al partido, y se casó con el cerebro de la propaganda nazi un año después.

En 1933, la mansión de los Goebbels en Reichskanzlerplatz se convirtió entonces en un hogar para la cúpula del partido, Hitler fue nombrado Canciller y Goebbels se convertía en el Ministro de Información y Propaganda y Magda tenía un parto tras otro sin descanso hasta parir seis hijos…

Por ello, fue recompensada: Hitler no dudó en otorgarle la Cruz Honorífica de la Madre Alemana. Magda Goebbels era por entonces, el paradigma femenino del nazismo y un ejemplo de la nueva era: rubia, elegante y distinguida, madre abnegada de la familia aria ideal y esposa ejemplar. Ubicua en todas las fiestas, celebraciones y, sobre todo, en la publicidad oficial.

A pesar de ello, de ser la mujer abnegada del nazismo y formar parte de la propaganda de la madre que sacrifica a sus hijos en la guerra, la utopía sangrienta de Hitler se derrumbó ante los ojos de la Primer Dama del Reich, por lo que decidió acompañar a su marido al bunker y cargó con sus 6 hijos.

magdagoebbels

Conforme avanzaban las tropas soviéticas y rodeaban el Reichstag, Magda y Joseph tomaron una de las decisiones más escalofriantes: matar a sus hijos. Los argumentos que la Madre modelo del nazismo redactó en una carta a sus familiares, demuestra no sólo su fanatismo obcecado, sino que siguió a piejuntillas las razones de Medea para cometer uno de los infanticidios que más han conmovido a la humanidad.

Una vez que Hitler y su esposa Eva Braún se suicidaron, Magda Goebbels acostó a sus seis hijos como lo hacía todas las noches en el bunker, pero esta vez les dio un narcótico para asegurarse de que se durmieran rápidamente.

Después de cerciorarse que estaban dormidos, la musa del nazismo, fría como un témpano, se encerró en una habitación con sus seis hijos. Luego les puso una cápsula de cianuro en la boca a cada uno. Así asesinó a Helga, Hildegard, Helmut, Holdine, Hedwig y Heidrun, nombres cuya inicial correspondía a la H de Hitler.

La mayor tenía doce años, la menor no había cumplido los cinco. Tras su crimen, Magda y Joseph subieron a los jardines de la Cancillería, tras despedirse se los últimos soldados que cuidaban el bunker, para posteriormente volarse la tapa de los sesos.

Los cadáveres de los niños fueron encontrados por los soldados rusos, y enterrados en los jardines del cuartel general del KGB en Brezoneg a la vera del río Elba.

Este macabro retrato, se asemeja mucho a las declaraciones que otorgó Martha Teresita al fiscal que la cuestionó por los motivos de su crimen: las golpeó con un martillo hasta dejarlas inconscientes, y posteriormente, las estranguló con una bufanda. En la recamara donde se dieron los hechos, empezó a jugar con ellas y tomó la decisión de golpearlas para que perdieran el conocimiento y posteriormente con su bufanda asfixiarlas hasta percatarse de que las tres perdieron la vida.

El fiscal michoacano detalló que durante la declaración de Martha Teresita no se observó que padeciera de alguna enfermedad mental o consumiera algún enervante que la motivara a privar de la vida a sus hijas. “Se le tomó su declaración y ella estaba consiente, congruente, ubicada en tiempo, en lugar. Se encontraba bien, desarrolló su entrevista con las formalidades de ley y fue concatenando cada uno de los hechos que fue señalando”. Freud concluiría que una vez cometido si crimen, su alma estaba vacía y ella se sentía satisfecha.

El síndrome de Medea en la actualidad

 El síndrome de Medea se refiere a un cuadro de síntomas que caracteriza a la madre (en ocasiones el padre) que en respuesta a los conflictos y al estrés que se derivan de la relación con su pareja, descarga todas sus frustraciones con agresividad hacia su descendencia, llegando incluso a utilizar a su hijo o hija como un instrumento de poder y de venganza hacia su pareja, hasta arrebatarle la vida, se piensa que algunas mujeres identifican la maternidad con la feminidad, reafirmándola con el reconocimiento del otro, matando al hijo destruyen el vínculo de unión con su compañero, valorando a los hijos como a cualquier adquisición material.

Diálogo de Medea:

Corifeo: ¿Entonces mujer vas a matar a tu descendencia?

Medea: Sí porque es lo que más dolerá a mi marido.

Corifeo: Pero gran infelicidad te causarás con ello

Medea: Ah, de sobra están las palabras inútiles, iVamos!

Después de titubear ante el asesinato de sus propios hijos, pasa a lamentar su falta de valor y finalmente mata a sus hijos.

Monólogo Final de Medea:

No ha de temblar mi mano;

oh no hagas eso corazón mío!

Miserable deja a tus hijos, perdónalos que vivos te servirán de alegría.

No, por los vengadores subterráneos del Hades, Jamás dejaré a mis hijos a mis enemigos a que los ultrajen. Es absolutamente necesario que mueran por lo que lo mataré yo que los he parido. Así está decidido y así se hará.

Jason el padre de los hijos de Medea tras descubrir el asesinato llama a la madre “Leona Infanticida”.

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