Radio Pasillo / ¿El PRI perdió por los Gays?

Publicado en Perspectiva el jueves 9, junio, 2016

Por Julián Ruíz

De Francisco Labastida sólo nos llega a la memoria que, debido a su pésima campaña, permitió el arribo de un bufón llamado Vicente Fox, quien paradójicamente se burlaba de la exquisitez política del priísta, al calificarlo comoLavestida.

Al ex candidato presidencial sólo se le ocurrió una sola justificación para la sonora derrota del PRI en las elecciones del pasado domingo: la propuesta de legalizar los matrimonios igualitarios en México por el presidente Enrique Peña Nieto fue la principal causa de la derrota de su partido en los pasados procesos electorales, en los que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió cuatro gubernaturas.

La voz de Labastida Ochoa se sumó de golpe a la de diversos sectores de la Iglesia católica, quienes durante la campaña, violando la veda electoral, manifestaron su malestar por las iniciativas del presidente Enrique Peña Nieto sobre las uniones entre personas del mismo sexo y su posibilidad de adoptar, lo que motivó, previo al proceso electoral del domingo pasado, que se intensificara una campaña en defensa de la figura del matrimonio, que incidió en el electorado que optó por no favorecer al PRI en algunas entidades, que fue uno de los objetivos de esta ofensiva contra la propuesta.

El tema de los matrimonios de personas del mismo sexo, como despectivamente se les llamó como las Bodas Gay, fue el tema velado y también abiertamente comentado en el proceso electoral de las 12 campañas para la renovación de las gubernaturas en el país.

Valga decir que fuera de la Ciudad de México, y de algunas ciudades importantes en el país, dicho tema no es visto bajo las gafas del prejuicio moral, sino que forma parte de los avances progresistas y sociales que más han crecido en la capital del país.

Sin embargo, la realidad es otra al interior del país, en donde la noción de la familia convencional como eje aglutinador, sigue siendo la espina dorsal hasta de las políticas públicas. Si bien, la aprobación de los matrimonios de personas del mismo sexo fue una de las banderas que logró posicionar el PRD en la Ciudad de México, se trata de un proceso paulatino para que sea aceptado por la sociedad, esto muy a pesar de los derechos ganados a pulso por las organizaciones sociales e incluso por encima de la orden de la SCJN para que se apruebe la medida y se armonicen las leyes estatales.

El error de Peña Nieto y del PRI fue abrogarse la causa y ponerla en como tema de campaña. Lo cual provocó que en la campaña 2016 apareciera un viejo fantasma: el clero.

Más allá del debate de los independientes o del voto de castigo por los escándalos de corrupción del PRI, la Iglesia demostró su músculo político al emprender una campaña soterrada con su feligresía en contra del PRI por promover la legalización los matrimonios igualitarios en México.

El tema hizo implosión en varias campañas:

El lunes pasado, el candidato ganador de la Gubernatura de Aguascalientes, el panista Martín Orozco, reconoció que las iniciativas a favor de la comunidad gay ayudaron a su promoción del voto, y el obispo de Veracruz, Luis Felipe Gallardo, dijo que la derrota del PRI fue debido a la propuesta presidencial, pues la mayoría de los mexicanos son católicos y no aceptan el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Integrantes de la jerarquía católica indicaron que se tomó la decisión de fijar una postura clara, que se consensuó desde la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y luego los arzobispos y obispos desde sus diócesis y arquidiócesis comenzaron a expresar la postura de la Iglesia al respecto y plantearlo a los sacerdotes que hicieran lo mismo en sus parroquias, para informar a sus feligreses sobre la propuesta del Ejecutivo y sus efectos negativos en la sociedad.

Ahora, surge un cuarto o quinto actor que tendrá mucha voz y muchos votos rumbo al 2018: la iglesia.

Queda claro que no fueron ni las personas homosexuales, ni las organizaciones que promueven legalizar los matrimonios igualitarios son los responsables de la debacle del PRI. Fue la pésima decisión de Enrique Peña Nieto de poner en picota un tema para tratar de esconder el fardo de escándalos que arrastra su gestión.

Por lo pronto, esta decisión no sólo va en menoscabo de este sector poblacional que lucha por la igualdad y también perfila momentos difíciles para la población homosexual en el país.