Trump, la sorpresa menos deseada

Publicado en Perspectiva el jueves 10, noviembre, 2016

Por Ricardo López*

El triunfo del “Republicano” Donald Trump ha dejado al descubierto el hartazgo de la clase media y baja de los Estados Unidos de Norteamérica, la cual, como en muchos países donde el neoliberalismo gobierna, ha succionado hasta el tuétano los huesos de tan demacrada clase social, siendo ellos el punto número uno del éxito logrado.

Los ciudadanos norteamericanos que votaron a favor de Trump, que gracias a su voto lo hicieron ganar en los estados clave como Florida, Míchigan, Wisconsin y otros más, dieron una tremenda lección, asi como un castigo ejemplar, al selecto grupo de políticos que han vivido a costillas de los menos educados, los obreros, campesinos y pobres de ese país, dicha casta política ha vivido endiosada, en un mundo aparte, ignorando que, aunque Estados Unidos de Norteamérica sea el “país más poderoso” es también el más endeudado del mundo, con más desigualdad social en la actualidad dentro del mundo “desarrollado”, el que más tropas manda a invadir países bajo una supuesta lucha a favor de la paz, la democracia y libertad. Nada más falso que esto.

Los norteamericanos que hicieron ganar a Trump, llámese afroamericanos, latinos, asiáticoamericanos, y todo aquel que trabaja y vive en Norteamérica, votaron a su favor por el simple hecho de estar cansados de ser ellos los que ponen siempre el esfuerzo laboral, ser siempre ellos los que ponen a sus hijos para morir en batallas que no son propias en aras de una falsa libertad, se cansaron de ser receptores de una medalla y una bandera doblada en forma de triángulo, un funeral pomposo acompañado de una carta del Gobierno mandando condolencias, para terminar siendo olvidados posteriormente.

Se cansaron de ser las bestias obreras de plantas armadoras, fábricas, restaurantes de comida rápida, cafeterías de cadenas comerciales trasnacionales, tiendas de supermercados que engañan con abusivas “sociedades” …todos ellos evadiendo responsabilidades sociales, abusando con la explotación laboral, la baja paga y largas horas en jornadas interminables que evitan tener el descanso físico y mental necesario para continuar.

Se cansaron de ver su fuente de trabajo amenazada, ya no por inmigrantes, sino por la codicia de los patrones o directivos que, para ganar más dinero, sacaban las fábricas a países donde pueden pagar menos por mano de obra.

Están cansados de vivir de deudas, bajo un esquema interminable de pagos para tratar de vivir mejor,no pudieron soportar más el mismo discurso, palabras encantadoras, continuar siendo ellos los que pagaban con sus impuestos, todos los lujos políticos, con su esfuerzo hacen ganar fortunas a empresas, mientras que sus dueños evaden impuestos, fondos públicos aplicados a empresas particulares para subsidios y los salarios no suben desde hace años; más de tres décadas sin progresos sociales para esta clase social dieron la puntilla para detonar el triunfo de Trump, quien hábilmente supo canalizar esta furia contenida a su favor.

El punto número dos que le ayudó a Donald Trump llegar a ser el Presidente número 45 de los Estados Unidos de Norteamérica, fue la terrible guerra sucia que Hilary Clinton realizó, lo más sonado fue la forma tan mezquina de quitar a Bernie Sanders de la carrera electoral, el temor infundado a un totalitarismo, su codicia personal, los escándalos de correos electrónicos, la investigación del FBI entre otras cosas más, le cobró caro la factura al partido Demócrata quien dicho sea de paso es minoría en el Senado y en la Cámara de Representantes, todo lo ocupa, decide y manda el partido Republicano.

Este ejercicio electoral sirve de ejemplo a todos los países del mundo, donde existan situaciones sociales similares a las de Estados Unidos de Norteamérica. Por mucha buena imagen, discursos bien preparados campañas impecables, llenas de glamour, estarán más en entredicho, pues todo ese gasto sale del bolsillo ciudadano, el cual los políticos actuales no sienten remordimiento alguno en gastarlo.

Las clases obreras, campesinas y populares están cansadas de ser el sostén de los encumbrados, tanto políticos como “empresarios”, los cuales gracias a su cercanía con los “gobernantes” mantienen un contubernio de robo y saqueo desmesurado.
Las grandes empresas siempre encuentran la forma de evadir impuestos y responsabilidades sociales, mientras tanto, las autoridades hacendarias sobre explotan fiscalmente a los medianos y pequeños empresarios quienes por muchos años han visto cómo se han convertido en esclavos laborales y tributarios de un aparato hegemónico.

Los actuales gobiernos deben de cambiar sus sistemas gubernamentales, económicos y fiscales, el más grande ejemplo lo tenemos ya con Estados Unidos de Norteamérica y Donald Trump, quien dicho sea de paso, resultó ser más demócrata que Hilary y más patriota que el clan de su partido “pseudoliberal”.

Varios países tendrán elecciones en un par de años, México es uno de ellos; no hay nada que decir al respecto, mas que la situación que viven actualmente los norteamericanos es la que vive con más disparidad aún el pueblo de México, donde también las televisoras, medios periodísticos y electrónicos se han puesto al servicio de los “poderosos” que ya no son tan poderosos, un “redneck despreciable” como Donald Trump le ganó a una “refinada” política, guapa y glamorosa.

México, ve aprendiendo.

El autor es analista político y social.